Una proeza fotografica Domingo Ulloa - page 11

Este libro trata de un fotógrafo que situó su ojo detrás del ojo de otros, de una institución, de
unos artistas y sus proyectos. Las fotografías para él no son revelaciones, si no fruto del desarrollo
metódico y reiterado de una práctica que hace del oficio un arte. Domingo Ulloa dice de sí mismo,
a los 88 años, habiendo dejado dicha práctica hace más de treinta: “yo era un fotógrafo capaz
de resolver cualquier fotografía técnicamente”. Su formación en la Escuelade Artes y Oficios, por
opción, señala una distancia que todavía defiende respecto del “fotógrafo artista” que, como otros
de la generación fundacional de la fotografía contemporánea en Chile, articularon su práctica desde
el discurso de las Bellas Artes o de los experimentales terrenos de la arquitectura vanguardista
de la primera mitad del siglo XX. Allí, en la Escuela Nacional de Artes Gráficas, dependiente de la
Universidad de Chile, aprendió de su gran maestro, Antonio Quintana del cual fue ayudante, colega,
amigo y hermano de cámara, pues trabajó con las de él hasta que pudo comprar las propias.
Fue en la confluencia de la magia con el olfato fotográfico de la oportunidad que este libro fue
concebido.DonDomingoUlloa regresó en el año 2013 al ArchivoCentral Andrés Bellode laUniversidad
de Chile preguntando si era posible que él usara sus propias fotos para un proyecto. Cuando escuché
su nombre, pregunté inmediatamente si había dejado sus datos, lo habíamos tratado de ubicar
hacía un par de años pues sabíamos que era clave para comprender lo que se conocía como Archivo
Fotográfico de la Universidad de Chile al haber sido parte del equipo de fotógrafos del Laboratorio de
Fotografía y Microfilm de la Universidad de Chile creado por Roberto Montandón a fines de la década
de 1940 y al cuál ingresó en 1952. Hoy es una colección custodiada por el Archivo Central Andrés
Bello, un enigma de más de setenta mil negativos, que empieza a develarse en todo su espesor
y densidad.
A contrapelo de lo que Domingo Ulloa ha insistido en señalar sobre este libro (en cuanto a que se
trata de un homenaje al BANCh de Uthoff, que por cierto lo es), lo que hacemos es un homenaje en
vida a un maestro de la fotografía que entregó gran parte de su trabajo a la Universidad de Chile la
que debe reconocer su “servicio” –como él mismo sigue llamando a la unidad a la que perteneció-
como uno de los grandes aportes a la historia cultural del país al documentar ese quehacer vibrante
de las décadas de 1950 y 1960, la mayor parte del tiempo desde el anonimato, con la consigna de
hacer las cosas bien y mejor.
Este libro es la mirada desde un reencuentro, la de un fotógrafo con sus imágenes, con algunas
de ellas, las de un proyecto admirado y querido, calificado por él (forzado por la insistencia en que
pensara en su trabajo en tanto obra) como su “proeza fotográfica”: lograr instantáneas con la luz
disponible (sin flash) de cuerpos en movimiento los que, además, se movían de formas rupturistas
y expresivas como las que caracterizaron al Ballet Nacional Chileno en las décadas que documenta
este libro (1954-1967). Es también, lo comprendí después de largas y riquísimas conversaciones, de
un gran amor por la creación, por los desafíos y por un momento de su vida cruzado por proyectos
de carácter nacional, experimental y de vocación pública en las décadas en que un hombre
toma decisiones importantes en lo personal como casarse y consolidarse profesionalmente.
Estas fotografías quizás coinciden con la madurez de sí mismo con el ensayo de su madurez
como fotógrafo.
UNA PROEZA FOTOGRÁFICA,
NOTA A ESTA EDICIÓN
Alejandra Araya Espinoza
Directora Archivo Central Andrés Bello
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UNA PROEZA FOTOGRÁFICA
DOMINGO ULLOA Imágenes del ballet
nacional Chileno 1954-1967
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