Contigo he aprendido y legado la amplia misión de la
docencia, donde instruir no puede ser entendido como
disciplinamiento, adoctrinamiento o más claramente,
embrutecimiento, sino más bien, instruir desde lo visto y
aprendido en tu práctica cotidiana, significa, o en mi caso
significó, forzar una capacidad que se ignora o niega; y a
reconocer y desarrollar todas las consecuencias de ese
reconocimiento… este tipo de instrucción, es un proceso de
emancipación, desechando las eternizaciones de las
desigualdades… eso yo lo experimenté y sigo haciéndolo,
desde el género- generoso de tu oficio…
Agradezco tu paciencia, tu coraje, tu osadía, tu locura (porque
hay que decirlo) en fin, tu fuerza, por acompañarme y ser
familia… Un abrazo y beso grande, “Premio Nacional”, aun ese
reconocimiento no te hace justicia, en la labor que he tenido la
suerte de presenciar y vivir… Carola Franch, la ardilla, la chica,
la chillona… espero tu compañera de nuevas y más
andanzas…
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