La era Trump
La tolerancia es un concepto que se expresa con
fuerza en el siglo 17, y que en el siglo 18, con Voltaire y
Diderot, alcanza su máxima validación intelectual. Es la
reivindicación que se levanta en Europa cuando la Iglesia
Católica perseguía a quienes no abrazaban sus ideas, y es
el estandarte de quienes apostaron a ella como el valor
máximo de la ilustración.
La carta sobre la tolerancia de John Locke a fines del siglo
17 es la expresión de esa necesaria separación entre Iglesia y
Estado. Tres siglos más tarde y tras millones de muertos en
guerras declaradas y otras escondidas, esos valores, sumados
a los de la diversidad que nos hablan del respeto a los
derechos civiles, sociales y reproductivos, se levantan como
las grandes conquistas del humanismo para este milenio.
DeMartí a SimónBolívar en nuestro continente; deGhandi,
Luther King a Mandela; o de Fanon, Sartre, a De Beauvoir,
las generaciones del siglo 20 crecieron siguiendo las luchas
anticoloniales y antimperialistas de los pueblos, aprendiendo
que ciertos términos debían ser desterrados de nuestro
lenguaje, como racismo,
apartheid
, gueto, segregación.
Y, más tarde, que otras debían ser denunciadas como
discriminación, machismo, sexismo, misoginia, etcétera…
Desde la Declaración Universal de los
DD.HH. de
Naciones Unidas de 1948, la humanidad ha avanzado
asumiendo que todos somos sujetos de derecho y que
la tolerancia y la diversidad deben ser protegidos no
sólo con leyes y normas, sino también en el ejercicio
cotidiano de la comunicación.
Porque lo “políticamente correcto” no nos remite al
eufemismo en la esfera de la socialización, donde se
disimulan la ignorancia y el prejuicio, sino que nos lleva
a una forma de lenguaje que tributa al respeto y tolerancia
hacia toda la humanidad.
De ahí que el discurso racista ymisóginodel recientemente
electo Presidente de
EE.UU. Donald Trump, resulte
alarmante, así como sus amenazas antimusulmanas;
de construcción de un muro en la frontera de tres mil
kilómetros con México, y de expulsión del país de cerca
de dos millones de mexicanos, más otras expresadas
urbi
et orbi.
Las similitudes entre
EE.UU. hoy y la Alemania que
votó en las urnas a Hitler en marzo de 1932 pueden
resultar lejanas y exageradas para muchos. Sin embargo,
un ejemplo más reciente al interior de
EE.UU. es la
figura del senador Joseph Mc Carthy, que entre 1950 y
1956, con la Guerra Fría como telón de fondo, marcó
una época de persecución, cárcel y destierro para miles
de estadounidenses, que acusados de “actividades
antiamericanas” fueron despedidos de sus trabajos,
acosados, encarcelados o exiliados.
El actor Charles Chaplin; el periodista inmortalizado
en la película
Buenas noches, buena suerte
, Edward
R. Murrow; el escritor Dashiell Hammett; o Arthur
Miller, entre muchas figuras de literatura, el cine o
el teatro fueron víctimas de esta “caza de brujas” que
marcó de manera dramática la vida política, social y
cultural de la sociedad estadounidense de la década de
los cincuenta.
Pero hoy es la humanidad y sus valores de tolerancia y
respeto a la diversidad lo que nuevamente está en juego.
Con ellos, la vida de millones de desplazados de las
intervenciones del mundo occidental en las zonas de
Asia y África, en la mayor catástrofe humanitaria de los
últimos tiempos.
En el inicio de la era Trump, el futuro de esas millones
de personas, en su mayoría musulmanes, así como el de
miles de mexicanos cuya permanencia en
EE.UU.se ve
amenazada, es incierto. ¡Pero no son los únicos!
Por ello la humanidad apuesta a que en el futuro Trump
se escriba con la T de tolerancia y no de tragedia.
POR FARIDE ZERAN
Vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile
Opinión
P.3
Nº3 2016 / P.P.




