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tas que permitan documentar objetivamente los procesos que se vienen
dando, identificar las tendencias que estosmuestran y formular estrategias
acertadas para incidir en ellos. De otra parte, el diálogo sobre los dere-
chos humanos entre la sociedad civil y el Estado, y de estos actores con la
comunidad internacional, requiere que además de la problemática de la
violación y la responsabilidad se incluya el establecimiento de diagnósti-
cos y propósitos compartidos, por lomenos respecto de aquellos asuntos
que muestran vacíos recurrentes o senderos prometedores.
Para salvar las distancias entre el carácter general y abstracto de las
normas y la naturaleza particular y concreta de las prácticas sociales, y
compararlas con fines demedición, tal enfoque propone utilizar un siste-
ma de indicadores, o indicios mensurables, que permitirá establecer con
un grado razonable de objetividad las distancias entre la situación en la
realidad y el estándar o meta deseada. Para averiguar si estas distancias
se acortan o no se aplica el sistema enmomentos distintos bajo condicio-
nes equivalentes. El resultado dará una medida de las variaciones que se
han producido entre uno y otromomento histórico y una evidencia de las
tendencias que están presentes en el proceso particular de estudio.
Aun cuando la definición de indicadores no es unívoca, no hay duda de
la utilidad práctica de esa herramienta para mostrar la dirección de algún
fenómeno, su signo o síntoma. Es por ello que IIDH centró sus esfuerzos
en el diseño de indicadores, utilizando como directriz la progresividad de
los derechos humanos
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Las experiencias de medición de progresos
Mapas de progresos en derechos humanos
A partir del año 2000 el Instituto Interamericano de Derechos Huma-
nos puso en marcha el diseño y experimentación de una metodología de
investigación basada en el establecimiento de un sistema de Indicadores
de progresos
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