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Bioética: al encuentro de una conciencia
(conformidad), es decir, el común
acuerdo entre las partes. La deliberación
es la acción respetuosa de considerar
atenta y detenidamente los pros y
contras de los motivos de una decisión
antes de adoptarla, y la razón o sinrazón
de los votos antes de emitirlos. La
deliberación es incompatible con el
dogmatismo y constituye, como dijera
Aristóteles, uno de los grandes métodos
de la ética. Además, el intercambio de
diferentes puntos de vista la convierte en
un valioso proceso de enriquecimiento
mutuo. En cuanto a la adopción de
una actitud dogmática durante la
deliberación, es bueno recordar las
numerosas dificultades producidas
desde muy antiguo ante muchos
conceptos tenidos por evidentes. Saber
que no se sabe es ya algo positivo. Según
Sócrates en ello radica el principio de
la sabiduría humana, que es siempre,
por definición, imperfecta. Por eso,
Sócrates no se consideró nunca sabio,
prerrogativa considerada entonces
divina, sino sólo amigo de la sabiduría,
un filósofo. Poner en duda las ideas
recibidas no está exento de riesgos y, más
aún, someter a examen conceptos que
se consideraban intocables. Situación
arriesgada que, de hecho, a Sócrates le
costó la vida.
b) El respeto al otro.
c) Una actitud responsable de todos los
participantes.
d) La aplicación de los cuatro princi-
pios fundamentales y sistematizados
de la bioética, con el fin de iniciar el
análisis del caso concreto. Estos princi-
pios son: autonomía, no maleficencia,
beneficencia y justicia, correspondien-
do especialmente al estadounidense
W. D. Rose el mérito de gran parte
de su formulación e implementación.
A estos cuatro fundamentales hay que
agregar el carácter sagrado de la vida
humana (el juramento hipocrático
obliga a respetar la vida y asegurar la
privacidad, conceptos grecocristianos
en los que se basa la prohibición del
aborto, el suicidio y la eutanasia, tres
actos realizables a través del uso de
medicamentos y en los cuales el far-
macéutico y el bioquímico podrían
verse ocasionalmente implicados); la
dignidad del hombre; la igualdad de
intereses inherentes al hecho de ser
persona moral (desarrollar los propios
talentos, acceder a la felicidad, evitar
el dolor, etc.)
(19)
.
3.3 Bioética social
La bioética social representa las relacio-
nes en la vida en sociedad y solidaridad.
Abarca aspectos de la convivencia y su-
pervivencia:
a) Horizontal: con los pares reales y
coetáneos.
b) Vertical: con el Estado y el poder;
normativas legales, reglas aplicadas
a los grupos humanos.
c) Salud pública: bienestar promovido
por la comunidad organizada para
sus miembros individuales.
d) Cultural: idiosincrasias grupales y
fundamentos valóricos.
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