Actas del Primer Congreso Latinoamericano de Niñez y Politicas Públicas, 14 al 17 de enero 2014 - page 295

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Educación (CIAE) de laUniversidaddeChile.
Laparticipaciónde losestudiantesasumarseaesta iniciativayexpresar sus ideassobrecómoabordarel fenóme-
node la convivenciaen susescuelas, fue convocadaapartirde lapregunta:
“¿QuéHaríasTúParaConvivirMejor
Juntos?”
Dicha pregunta esperaba interpelar directamente a los estudiantes como actores protagónicos de sus
comunidades, posicionando sus discursos no solo como un referente importante de escuchar y/o comprender,
sino tambiénhaciéndose cargode construirmejores espaciospara la convivenciaen las escuelas.
Las respuestasde losestudiantesaesta convocatoriapodían ser canalizadas ypresentadas a travésde formatos:
literarios, gráficos,musicalesy/oaudiovisuales. Encadaunadeestascategoríasdeconcurso, seesperóque fuera
la voz de los propios estudiantes la que propusiera ideas, herramientas y/o estrategias que permitan disminuir
las prácticas discriminatorias entrepares y sunegativo impacto en conductas debullying al interior de los esta-
blecimientos.
Se recibieronun total de109propuestas.Unpanel deexpertos -profesionalesde laeducación, investigadoresen
educaciónyprofesores- evaluó cadaunadeellas y seleccionó8propuestas cuyo contenido sobresalióen cuanto
originalidaddelmensajeypropuestapara la convivenciaen las escuelas.
Enesteartículo, presentamos los resultadosdel análisisde contenidoescrito,musical, visual yaudiovisual de las
propuestas.
Participación conniños y jóvenespara la investigación transformativaen las escuelas
Uno de los principales cuestionamientos a la inclusión de la participación de los actores educativos, particular-
mente la de estudiantes en el mundo de la política pública, tiene que ver con lamirada de poca agencia que
recae sobre ellos desde la cultura escolar. En este sentido, Edwards et al. (1995), plantean que se socializa a
los estudiantes y profesores en actitudes de dependencia y falta de iniciativa, pues loque se espera de ellos es
que asuman tareas predefinidas y las reproduzcan en el traspaso de conocimientos al interior de las escuelas.
Además, dichos actoresaprendenaparticipar sóloenespacios formales, obstaculizandoun involucramiento sig-
nificativoenactividades quepudieran ser gestadas desdeellosmismos. ParaRedon (2010), esto implica indagar
en losmarcos éticos políticos y teórico-epistemológicos que subyacen en las representaciones y concepciones
de los actores involucrados en el espacio escolar, siendo la participación un eje articulador para la convivencia
democrática.
Deacuerdoa loanterior, laparticipaciónde los estudiantes resulta ser un caminoa travésdel cual la legitimidad
de susdiscursos, inquietudes, necesidades ypropuestas, construyeny complementanunparadigmade la convi-
venciaescolarbasadoenvaloresdemocráticosdemayor inclusiónpolítica. Eneste sentido, renunciar al enfoque
que losniñosy jóvenes sonel bloquegeneracional “opuesto”a losadultosen lasescuelase incluirloscomoparte
activade los procesos sociales, es partedel caminopara la superacióndel reduccionismo cultural queparticula-
rizay fragmenta lo social (Batallán&Campanini, 2008).
Construir procesos de transformación social desde el mundo educativo, implica abordar la escuela como una
comunidad democrática. En este sentido, prevalecen los valores de igualdad, libertad y la autonomía en tanto
que son condiciones debasepara laparticipación social y, además, transmiteuntipode conocimientos que im-
pulsa lacrítica, laemancipaciónde los individuosyel progresocolectivo (Puig, 2000).Deestemodo, lavozde los
estudiantes sobre la convivencia escolar no es solo una fuente de información que debe ser legitimada por sus
propias comunidades educativas, sino también considerada comoun eslabón imprescindible en la construcción
deunproyectode transformación social que involucraa lasescuelasdesdeel fenómenode laviolencia. La inclu-
siónde los aportes e inquietudes de los estudiantes debe ser valorizada comopartede la construcción conjunta
de sentidos yespaciospara la convivencia (Batallán&Campanini, 2008).
Deestemodo, el enfoque tantode la campaña comodel análisis de las respuestasde los estudiantes sebasóen
las teorías críticas de participación juvenil y buscó comprender las formas enque los estudiantes se posicionan
frenteal problemadelmaltratoescolar y su solución. Seutilizócomomarcodeanálisis, tantoparael diseñode la
campañacomoparael análisisde laspropuestas, losmodelosde investigaciónacciónparticipativade jóvenes, en
elmarcode los estudios críticos de/sobre la juventud (Cammarota& Fine, 2008). No siendoéstaunapropuesta
de investigación-acción participativa (Fals-Borda & Rahman, 1991), el diseño de la campaña sí recogió algunos
lineamientos centralesde laperspectiva crítica sobre infancia y juventud. Así, por unaparte la investigación (en-
tendidacomo lacampañayel análisisposterior) fuediseñadaparacontestar y transformar los sistemase institu-
cionesparaproducirmayor justicia–eneste caso, deagentes involucradosenelmejoramientode la convivencia
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