N° 48, mayo de 2009
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Ética, pandemia y comunicación de riesgos: aprendiendo y
preparándose para una mejor práctica
Kenneth W. Goodman, Ph.D.
Director,
University of Miami Bioethics Program
Director,
WHO
Collaborating Center in Ethics and Global Health Policy
La detección, difusión y respuesta global a la influenza A (
H1N1
) durante la pri-
mavera de 2009 proveyó de un ensayo general sobre lo que podría emerger
después como una pandemia más letal y de mayor alcance.
Como es generalmente el caso, el virus no se anuncio de antemano. Los epi-
demiólogos del mundo se hallaron de pronto tomando decisiones cruciales en
tiempo real, tratando de balancear las incertidumbres del viaje humano y la
mutación viral, con la necesidad de hacer algo y comunicar información pro-
babilística a vastas y, a menudo, temerosas audiencias.
Esto fue lo que aprendimos –y cómo la comunidad ética mundial de ética puede
continuar contribuyendo a la prevención y respuesta a la pandemia.
Primero, la ética es –y debiera ser– una parte integral de todo plan de emer-
gencia y respuesta. Es inadecuado enfocarse en la ciencia primero y tratar las
implicaciones éticas después. El Dr. Fernando Lolas, director del Centro Cola-
borador de la
OMS
en ética en Santiago de Chile, ha identificado las tres “Rs”
de la preparación y respuesta a una pandemia: racionamiento, restricciones y
responsabilidad. Éstas apuntan a valores esenciales y desafíos intencionales.
Tales valores no pueden simplemente atenderse después que el contagio ha
comenzado a esparcirse. Deben constituir parte del proceso de preparación
para la emergencia.
En otras palabras: de la misma forma que no tiene sentido vacunar a un pacien-
te después que ha contraído la enfermedad que la vacuna esta diseñada para
prevenir, igualmente no tiene sentido enfrentar los problemas éticos después
que se han convertido en problemas graves. Algo así ha sido llamado “ética
preventiva” o “profilaxis ética”.
Segundo, debemos recordar esfuerzos previos para enfrentar los problemas
éticos e incorporarlos, si es apropiado. Las contribuciones de la Universidad
de Toronto a la ética y a la preparación para la pandemia, durante el brote
del Síndrome Agudo Respiratorio (
SARS
), en 2003, y bajo la guía del Dr. Ross
Upshur, director del Centro Colaborador de la
OMS
en ética en Toronto, el
desarrollo subsiguiente de un análisis ético detallado es el
locus clasicus
para
la unión de la ética con la política pública.
El desarrollo de la red de centros de ética de la
OMS
provee una oportunidad
sin precedentes para la colaboración, comunicación y coordinación. Quizás