Integración crítica de la inteligencia artificial generativa (IAG) en la docencia universitaria
V Consideracionespedagógicas para la integracióncríticade la IAGenladocenciauniversitaria La evaluación en contextos mediados por IAG debe reorientarse hacia el desarrollo del pensamiento crítico, el aprendizaje profundo y la autorregulación en el uso de la tecnología, priorizando la formación por sobre los productos fácilmente replicables. En este escenario, las evaluaciones ancladas en problemas reales de las disciplinas y del entorno resultan especialmente pertinentes, al demandar la integración de saberes, la toma de decisiones, su justificación y, con ello, el desarrollo del juicio y la responsabilidad profesional. La evidencia indica que las evaluaciones tradicionales basadas en respuestas predecibles facilitan que la IAG resuelva las tareas en lugar del estudiantado, lo que dificulta distinguir entre la comprensión real y la mera reproducción de contenidos. En cambio, resulta más pertinente priorizar evaluaciones centradas en desempeños complejos que la IAG no puede sustituir, como el análisis profundo, la mirada crítica, la creatividad, el diálogo argumentativo o la responsabilidad ética frente al uso de la tecnología. Las herramientas de detección de textos generados por IAG tampoco pueden constituir la base de las prácticas evaluativas, pues presentan limitaciones y riesgos, como los falsos positivos o el incentivo a la búsqueda de estrategias de evasión. Asimismo, un detector de IAG no constituye por sí solo evidencia suficiente de una infracción a. Sentidopedagógico Evaluarprocesosydesempeñoscomplejos Transparentaryhacervisibleel usode la IAG b. Lineamientossugeridos 4. ¿Cómoevaluaraprendizajesen contextosmediadospor IAG? académica. En lugar de prohibir la IAG sin una justificación formativa, es necesario fortalecer la alfabetización crítica y promover su uso transparente en las evaluaciones. • Diseñar evaluaciones centradas en el proceso y divididas por etapas (proyectos, estudios de caso, portafolios, simulaciones, investigaciones guiadas) que permitan observar la progresión del aprendizaje y las decisiones justificadas del estudiantado. • Priorizar situaciones de evaluación vinculadas a problemas o contextos reales de la disciplina o del entorno, como aquellas que requieren análisis, diseño de propuestas, fundamentación ética o compromiso con el bien común. • Explicitar en rúbricas o instructivos de evaluación los criterios éticos y pedagógicos sobre el uso de la IAG (declaración de su intervención, grado de transformación crítica de los materiales generados con apoyo de la IAG, coherencia con objetivos de aprendizaje). No se recomienda incorporar parámetros cuantitativos como porcentajes de uso permitido de IAG, sino criterios formativos de acuerdo con la naturaleza de las tareas solicitadas. En cambio, explicitar niveles diferenciados de intervención de la IAG puede favorecer el rediseño de las tareas, la comunicación de expectativas y la integridad académica, sin asumir que todas las evaluaciones deben admitir el mismo grado de apoyo tecnológico (Furze et al., 2024). 27
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