El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 96 Los problemas de la teoría autopoiética Como se mencionó previamente, una forma de defender que la teoría auto- poiética es falsa es por medio de evidencia que refute que la autopoiesis es necesaria o suficiente para que a un sistema se le considere vivo. Para de- fender que no es suficiente, se debe contar con un ejemplo de un sistema autopoiético abiótico genuino, es decir, un sistema autopoiético cuyo esta- tus de sistema no vivo sea indiscutible, pues si la autopoiesis fuera suficiente como criterio para la vida, bastaría con invocar dicho criterio para que se tuviera un conjunto conformado solo por seres vivos. Existen varios ejem- plos de sistemas autopoiéticos abióticos documentados en la literatura (cf. Villalobos, 2020, p. 55; Villalobos y Razeto-Barry, 2020, p. 9; Villalobos et al., 2022, p. 10; Villalobos, 2024, p. 10). De ellos, este ensayo se centrará en las llamas de vela y las estrellas, por su fuerte potencial retórico como casos ilustrativos de los problemas de la teoría autopoiética. Una llama de vela es un sistema automantenedor (Cusimano y Ster- ner, 2019, p. 264), pues una vez prendida la mecha no es necesario interve- nir al sistema para que la llama que se genera se mantenga activa hasta que se le acabe el combustible. Similarmente, un ser vivo no intervenido se man- tiene a sí mismo vivo hasta que se agoten sus recursos metabólicos, sea ello por la falta de nutrientes o por el desgaste de sus diversos mecanismos fisio- lógicos. Una llama de vela, además, consiste en una serie de procesos distin- guibles entre sí, tales como reacciones de combustión localizadas en la cera vaporizada y reacciones de combustión que se llevan a cabo en la mecha expuesta (Cusimano y Sterner, 2019, p. 264). Concretamente, las reacciones de combustión de una vela inician tras un aumento repentino de tempera- tura —por ejemplo, una chispa—, que rompe algunos enlaces moleculares. Los productos de estas reacciones iniciales son radicales libres, especies al- tamente reactivas que facilitan la ruptura de más enlaces y desencadenan reacciones exotérmicas, es decir, que liberan calor. El calor liberado au- menta la temperatura local, lo que permite que el ciclo se mantenga por sí mismo y que la llama sea estable (Liberman, 2008, pp. 32–40; Turns, 2000, pp. 148–152). Si estas reacciones no ocurren, la llama como sistema deja de existir.
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