El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 64 principio de las proporciones múltiples) son los sistematizadores de la tabla periódica, son los que aseguran la unidad del sistema perió- dico y coordinan sus partes y marcan las relaciones entre sus bases que son los elementos químicos; las leyes de Kepler hacen lo propio en el sistema solar; las leyes biológicas juegan también ese papel en relación con los sistemas biológicos: células, organismos, ecosiste- mas, etc. (Alvargonzález, 2022, p. 44) Lo que distingue a los sistemas vivos y, eventualmente, a ciertos sistemas ecológicos, no es una suspensión local de la segunda ley de la termodiná- mica, sino una forma particularmente sofisticada de organizar la disipación de energía en torno a la preservación de determinadas formas de organiza- ción. En este sentido, se puede hablar de fines sin apelar a nada más allá de lo que es estudiado por nuestras mejores matrices disciplinares. En tercer lugar, en el plano normativo, he mantenido una postura deliberadamente prudente. Aquel vocabulario según el cual hay modos co- rrectos e incorrectos de funcionar —donde tiene sentido hablar de salud y enfermedad, de éxito y fracaso funcional— suele apoyarse en la misma es- tructura de autoafirmación que Weber y Varela atribuyen a los organismos: sistemas que se producen a sí mismos y para los cuales ciertos estados con- tribuyen de manera más robusta que otros a su continuidad. Sin embargo, no resulta obvio que de esta teleología naturalizada pueda derivarse direc- tamente una normatividad biológica fuerte. En este ensayo, por tanto, he mantenido la tesis positiva sobre la direccionalidad natural y he dejado en suspenso la eventual derivación de normas de funcionamiento y mal funcio- namiento. La elección de esta prudencia no responde a un escepticismo glo- bal sobre la normatividad, sino a una distinción metodológica que conviene preservar. Podemos evaluar si un formalismo teleológico determinado me- jora nuestras explicaciones biológicas y ecológicas —esto es, si añade poder unificatorio, capacidad predictiva o claridad conceptual— sin comprome- ternos inmediatamente con una metafísica fuerte de los fines. El éxito em- pírico y modelizador de ciertos marcos teleológicos naturalizados es una cuestión, su interpretación ontológica definitiva es otra.

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