El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

63 Capítulo 2 · Teleodinámica. Gabriel Donoso Umaña de fines. Sostengo que hablar de que un sistema está orientado a ciertos re- sultados es legítimo solo cuando podemos acompañar esa forma de hablar con una caracterización explícita de su organización física y de su dinámica. He tomado como ejemplos paradigmáticos: (i) el cierre de restricciones, (ii) la descripción de organismos como cuerpos disipativos que explotan gra- dientes energéticos para mantener su forma, (iii) distintos niveles de memo- ria orgánica y hábitos de respuesta estabilizados, (iv) la direccionalidad pro- babilística y autorregulada entendida como propiedad de sistema, y (v) los límites termodinámicos para procesos de autorreplicación. Estos recursos teóricos no constituyen ontologías rivales, sino descripciones localizadas y en buena medida complementarias de un mismo tipo de fenómenos. En ese sentido, el vocabulario teleológico opera como un atajo conceptual para re- ferirse a patrones organizacionales y dinámicos que ya están siendo modeli- zados por las ciencias de la vida. En segundo lugar, en el plano ontológico, he asumido un compromiso na- turalista fuerte. La teleología naturalizada no introduce nuevas fuerzas ni entidades sui generis , sino que describe modos de comportamiento de siste- mas físicos complejos sometidos a las mismas leyes que el resto del universo. Frente al discurso que coquetea con lo sobrenatural o las hipótesis de pro- cedencia dudosa, mi compromiso expreso es con el discurso filosófico con- tinuista con nuestra mejor ciencia, la cual no ofrece motivos para sostener que haya algo así como una finalidad propositiva —intencional— que se instancie en los sistemas materiales existentes en nuestro mundo: En las ciencias naturales y formales, por el contrario, los sistemas (los sistemas de coordenadas, los sistemas de ecuaciones, el sistema solar, el sistema naturae , los sistemas de un organismo, los sistemas geoló- gicos, termodinámicos, ecológicos, etc.) carecen de una finalidad propositiva ligada a un sujeto ya que la existencia de un Dios inge- niero no es una hipótesis científica. En estos casos, la coordinación de las bases de esos sistemas corre a cargo de las leyes y los principios de cada una de esas ciencias. Las leyes y los principios son los que dotan de unidad al sistema: los principios de la química clásica (prin- cipio de conservación, principio de las proporciones constantes,

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