El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 60 sistema, comunidad, red trófica) y qué orientadores consideramos relevan- tes para describir su desarrollo. Solo entonces tiene sentido decir que un ecosistema puede describirse como dirigido a ciertos estados en el sentido en que un naturalista puede aceptar hablar de fines. Problemas abiertos de la teleología naturalizada El panorama discutido hasta aquí abre un conjunto de retos de distinta na- turaleza. Algunos conciernen a la ontología de los sistemas complejos y a la posibilidad de extender la teleología más allá del organismo individual; otros, en cambio, afectan de manera más general el proyecto mismo de na- turalizar la teleología, ya sea en su alcance explicativo, en su estatuto meta- físico o en su eventual lectura normativa. Lo que sigue resume brevemente tales cuestiones. La extensión que he propuesto hacia la ecología no viene sin costos, pues abre la caja negra de los sistemas complejos, que aquí esbozaré de la manera más breve posible. Para empezar, nociones como emergencia y au- torregulación , centrales en el discurso sobre la complejidad, suelen presen- tarse de manera vaga y excesivamente inclusiva (López Mezo, 2019, p. 170). Para que una ontología de sistemas complejos tenga peso filosófico, es ne- cesario: (i) especificar con claridad qué cuenta como un nivel de organiza- ción; (ii) decidir si los fenómenos emergentes son reducibles, supervenien- tes o irreductibles; y (iii) utilizar herramientas conceptuales explícitas para describir cómo se relacionan mereológicamente. Aplicado al problema de la teleología, esto implica que no basta con afirmar que un ecosistema “se comporta como un organismo” o “persigue la estabilidad”. Hay que preci- sar en qué sentido el ecosistema es un todo y no una mera suma de pobla- ciones, qué propiedades emergentes —si las hay— son relevantes para des- cribir su direccionalidad, y cómo se articula esa direccionalidad con la de los organismos que lo componen. Adicionalmente, el debate sobre la naturalización de la teleología tiene al menos dos niveles diferenciados. Por un lado, hay un nivel científico, cen- trado en si una concepción teleológica centrada en el organismo individual

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