El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
59 Capítulo 2 · Teleodinámica. Gabriel Donoso Umaña mann en sentido estricto. Estos orientadores operan como funciones obje- tivo en los modelos, permitiendo representar hacia qué regiones del espacio de estados tiende el sistema cuando se autoorganiza bajo ciertas condicio- nes. Pese a ello, muchos ecólogos se rehúsan a describir estos procesos como teleológicos por temor a reintroducir finalismos fuertes —metafísicos— o en metáforas vitalistas (Ni y Xiao, 2026). 7 Sin embargo, si por fin entendemos simplemente un estado hacia el cual el sistema está organizado de manera directiva —sin intención—, el desarrollo ecosistémico descrito por estos orientadores encaja bien con una noción naturalizada de direccionalidad a objetivos: (i) hay organización di- rectiva y autorregulación, (ii) la direccionalidad es probabilística (no un plan rígido), y (iii) se identifica por su dependencia contrafáctica (qué ten- dería a ocurrir bajo perturbaciones relevantes), no por alcanzar infalible- mente un “clímax”. En este sentido, los orientadores pueden desempeñar el papel formal de metas probabilísticas y autorreguladas en modelos de desarrollo ecosistémico. El sistema puede desviarse de estos orientadores debido a perturbaciones (por ejemplo, incendios), sin que por ello desapa- rezca la direccionalidad probabilística atribuida al proceso (Ni y Xiao, 2026). La teleología ecológica aparece así como una posible extensión de la teleología naturalizada, debidamente restringida, que atribuimos a los orga- nismos, ahora aplicada a sistemas de mayor escala. Ello requiere ser explí- citos sobre dos puntos: qué nivel de organización tomamos como foco (eco- 7 En filosofía de la biología contemporánea, la defensa naturalista de algo afín al vitalismo rara vez adopta el vitalismo sustantivo (una vis vitalis extra-física). Lo que se defiende, más bien, es un vitalismo funcional u organizacional o, en otras palabras, la tesis de que lo vivo exige principios explicativos propios (como la autonomía), sin postular entidades no natu- rales (Wolfe, 2011, 2014). En esta línea, el organicismo y las teorías de la autonomía mo- delan a los organismos como sistemas con cierre organizacional o cierre de constricciones, donde las restricciones materiales se mantienen mutuamente y sostienen determinadas fun- ciones (Montévil y Mossio, 2015; Mossio y Bich, 2017; Mossio et al., 2013). Propuestas como la teleodinámica articulan esa direccionalidad, como ya hemos visto, a partir de di- námicas termodinámicas lejos del equilibrio (Deacon y García-Valdecasas, 2023), ofre- ciendo una tercera vía entre el reduccionismo fisicalista y el vitalismo fuerte (Sartenaer, 2023; Soto, 2020).
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