El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 52 subsistema biológico (García-Valdecasas y Deacon, 2024a). En segundo lu- gar, conviene aclarar por qué la biología recurre de forma sistemática a no- ciones de éxito, error y corrección sin que ello obligue a reinstalar una nor- matividad biológica fuerte de manera implícita (Dresow y Love, 2023; Le- vesley, 2025). Por último, la sustitución por descripciones causal-mecanicis- tas debe preservar el contenido contrafáctico y la robustez que asociamos a la viabilidad. En otras palabras, el sistema no solo es de una determinada manera, sino que tiende a sostenerse bajo perturbaciones (Mossio et al., 2009). Estas dificultades hacen razonable explorar si existe la posibilidad de hablar de fines como una abreviatura de patrones de restricción, trabajo y automantenimiento lejos del equilibrio, sin intencionalidad ni fuerzas so- brenaturales. Buena parte de la discusión reciente sobre teleología naturali- zada puede leerse como un intento de ir un paso más allá: preservar la po- tencia explicativa de fenómenos como la autopoiesis, pero reintroduciendo algún tipo de teleología intrínseca sin abandonar el marco de las ciencias. Teleología intrínseca como hipótesis naturalizada Weber y Varela (2002) proponen precisamente ese paso en su artículo Life after Kant . Su planteamiento puede situarse en el marco enactivista, espe- cialmente en la línea que toma la autonomía y la autopoiesis del viviente como base para pensar su relación con el entorno. En términos generales, el enactivismo entiende la cognición como un proceso encarnado y situado que surge en la interacción dinámica entre los organismos y el entorno (Ward et al., 2017, pp. 368–369). La variante que aquí resulta de interés es la autopoiética, que sitúa el origen de la cognición en la propia organización de lo vivo y, por eso mismo, defiende una continuidad profunda entre vida y mente (Ward et al., 2017, pp. 369–370; Weber y Varela, 2002, pp. 115– 117). En esta lectura, la autopoiesis pasa por ser la base empírica de una teleología intrínseca, en tanto que el organismo, al producir y sostener su propia identidad, instituye un punto de vista sobre su mundo y una forma
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=