El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

51 Capítulo 2 · Teleodinámica. Gabriel Donoso Umaña como propósito , función o fin no forman parte de la organización de la má- quina, sino del dominio del observador. La teleología es un recurso descrip- tivo nuestro. En general, el observador le da algún uso a la máquina, mental o concreto, determinando así el conjunto de circunstancias en que ésta opera, así como el dominio de sus estados que él considera sus sali- das. El nexo entre estas salidas, las correspondientes entradas y la relación de unas y otras con el contexto en que las incluye el obser- vador, constituye lo que llamamos objetivo o finalidad de la máquina que está situado, necesariamente, en el dominio del observador, quien decide el contexto y establece los nexos. Análogamente, la no- ción de función surge cuando el observador describe los componen- tes de una máquina o de un sistema refiriéndolos a una unidad más amplia —que puede ser la máquina en su totalidad o parte de ella— cuyos estados constituyen el objetivo al que han de conducir los cam- bios de los componentes. De nuevo aquí, no importa cuán directo sea el nexo causal entre el cambio de estado de los componentes y el estado del sistema en total a que ellos dan origen con sus transfor- maciones; la connotación de diseño a que alude la noción de función, es establecida por el observador y no pertenece al dominio de la má- quina misma. (Maturana y Varela, 1972/1994, p. 76) Esta posición consigue, prima facie , algo de alto valor para el naturalista: proporciona una definición operacional de lo vivo sin introducir fines reales en la estructura del mundo. El coste, por supuesto, es que la teleología queda relegada a un como si lingüístico. Este diagnóstico se conecta con la conocida estrategia de deflacionar la teleología , es decir, tratar las atribuciones de metas como un recurso des- criptivo útil, pero sin compromiso ontológico. El problema es que, cuando se adopta esa vía, aparecen preguntas conceptuales que no se resuelven con una simple paráfrasis. De primeras, hay que especificar condiciones no ar- bitrarias para distinguir una función propia de efectos accidentales y, sobre todo, para separar la neutralidad del mal funcionamiento de un sistema o

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