El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 304 ● Automentalización: Como tercera capacidad, se relaciona exclusi- vamente con el adulto en su conexión consigo mismo. Implica que la persona adulta identifique sus propios procesos emocionales, sur- gidos a partir de la relación directa con cada infante. Se considera fundamental, ya que permite calmar el cerebro emocional para usar el cerebro mentalizador y evitar proyectar en el infante las propias emociones negativas. Esta capacidad resulta particularmente tensio- nada en las dinámicas de aprendizaje de la EOL, conforme a lo des- crito por Cárcamo Olivarez y Cirineu (2025) sobre la importancia del uso de uno mismo como herramienta terapéutica con infancias con trauma complejo, para desarrollar procesos de búsqueda de sen- tido en la vida cotidiana, facilitar nuevas experiencias, adquirir co- nocimientos y fortalecer habilidades. ● Regulación: Como cuarta capacidad, considera las tres primeras como una preparación mental previa a la aplicación de acciones con- cretas. Esta capacidad se caracteriza por generar una actitud mental de respeto que permite que el infante se sienta seguro, contenido y regulado. Para ello, contempla dos acciones: la primera busca dismi- nuir los niveles de estrés y la segunda, enseñar habilidades relacio- nadas con la empatía y el buen trato, desde la educación emocional. En la EOL, en esta etapa se ejecutan las adaptaciones necesarias para favorecer los procesos de aprendizaje y de regulación socioafectiva. Es la instancia propia del cotidiano donde se ensamblan los procesos de índole terapéutica, relacionados en gran parte con la salud men- tal. Durante el funcionamiento de la EOL, el método A.M.A.R. ha sido funda- mental en la resignificación de los aprendizajes, en particular los de índole socioafectiva, ya que, al situar a la adultez desde una perspectiva de respeto y comprensión, permite manejar experiencias de estrés que implican accio- nes concretas de cuidado, protección y validación emocional. De forma complementaria, este proceso ha tensionado particularmente a cada figura adulta que compone el equipo interventivo, ya que genera procesos reflexi- vos y comprensivos respecto de la propia infancia, así como en relación con lo descrito por Cárcamo Olivarez y Cirineu (2025) sobre el desafío de ser
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