El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
285 Capítulo 13 · ¿Aprendizaje autopoiético? Karina Jaque Parra guay, Venezuela y Chile. Un principio que fundamenta las prácticas didác- ticas desde esta perspectiva es que el punto de partida del aprendizaje es el conocimiento que ya poseen las personas que comienzan su proceso de al- fabetización (Ferreiro, 1991; Kaufman, 2010). A diferencia de las prácticas tradicionales, que conciben que el estudiantado aprende a leer y a escribir solo cuando lo hace de manera convencional, esta propuesta sostiene que tanto niños como adultos poseen saberes sobre la cultura escrita por ser usuarios activos del lenguaje. En ese sentido, no son únicamente sujetos de aprendizaje, sino también sujetos de conocimiento. Para fomentar ese pro- ceso se construyen situaciones didácticas fundamentales de lectura y escri- tura desde la perspectiva del estudiantado y con la mediación del o la do- cente, pues así se crean y validan sus conceptos sobre el lenguaje. ¿Y cuándo no hay aprendizaje? Uno de los desafíos de cualquier docente se presenta cuando un estudiante no avanza en su aprendizaje y, pese a los esfuerzos, las estrategias, los ajustes o los planes individualizados, la dificultad persiste. Por lo general se respon- sabiliza al estudiante de su propio fracaso escolar, en una mirada punitiva y tradicional. Desde la perspectiva de la justicia educativa, el fracaso escolar no se explica por las características personales del estudiantado, sino por las barreras para el aprendizaje y la participación que los propios sistemas edu- cativos producen y mantienen (Gaete et al., 2020). Como se ha mencionado, las prácticas tradicionales que enseñan del mismo modo a un grupo diverso son las que generan las barreras de apren- dizaje, que con el tiempo derivan en fracaso escolar. Terigi (2009, p. 25) afirma que el fracaso escolar no se reduce a las situaciones en que un estu- diante repite de curso, sino que abarca también otras: cuando no ingresa a la escuela —la deserción escolar, que en Chile ha llevado a millones de per- sonas a no terminar su escolaridad obligatoria (Rivera Polo, 2025)—; cuando asiste, pero no logra permanecer; cuando permanece, pero no avanza al ritmo exigido; e incluso cuando avanza a ese ritmo, pero el conte- nido que aprende es poco significativo, como ocurre con el currículum de la educación de adultos o las modalidades 2x1.
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