El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 280 que establece sus propios límites organizacionales, lo que permite diferen- ciar a la identidad autopoiética del entorno en que se halla sin que quede aislada de él. Desde esta perspectiva, la diferencia entre sistema y entorno no radica en una separación absoluta, sino en que el sistema participa acti- vamente en la configuración del dominio de interacciones que lo afectan (Varela et al., 1991/1997). En segundo lugar está la concepción vareliana de la cognición: para el autor, una identidad cognitiva no solo se encuentra situada en un medio ambiente, sino que tiene una perspectiva (Varela, 2000, p. 100). En otras palabras, lo vivo cumple un rol activo, pues interpreta su entorno. Así apa- rece el concepto de enacción, que trae consigo una apertura epistemológica: al tratarse de una cognición encarnada, admite pensar el conocimiento desde otras ópticas —qué es, cómo se produce, desde dónde se genera, qué favorece u obstaculiza su construcción—. En el ámbito pedagógico esto re- sulta sumamente significativo, pues permitiría al estudiantado tener un rol mucho más protagónico en sus propios procesos de aprendizaje y, en defi- nitiva, sería lo que posibilita que efectivamente haya aprendizaje o produc- ción de conocimiento. Para Varela (1996), el enfoque enactivo de la cognición presenta las siguientes características: (i) la percepción es acción guiada mediante nues- tros órganos sensoriales; (ii) las estructuras cognitivas surgen a partir de los esquemas sensorio-motrices; (iii) la realidad no es algo dado de antemano, sino que se construye en la medida que habitamos el mundo; y (iv) la expe- riencia sustenta al pensamiento racional y la comprensión. De esta manera, se establece que la cognición no es un proceso pura o principalmente inte- lectual o abstracto, sino que depende de nuestro cuerpo —dotado de un conjunto de habilidades sensoriomotoras— y, dado que los cuerpos están situados, los contextos biológicos, psicológicos y culturales influyen en ella. En esa dirección, el autor señala que lo encarnado implica un vínculo entre mente y cuerpo (Varela, 1996). Y, en tercer lugar, profundizando en esta propuesta, Varela distin- gue dos tipos de saberes: el know-what o conocimiento racional y el know-

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