El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

261 Capítulo 12 · Repensar la inteligencia artificial en educación. Thomas Wachter A continuación se desarrollará brevemente este argumento, con el objetivo de sentar las bases conceptuales para, posteriormente, extenderlo y exami- nar sus implicancias para el diseño y la implementación de sistemas de IA en la educación. La experiencia afectiva desempeña un papel fundamental en el aprendizaje La idea de que la experiencia afectiva desempeña un papel central en el aprendizaje no es meramente intuitiva, sino que cuenta con un amplio res- paldo teórico en distintas tradiciones de las ciencias cognitivas y de la edu- cación (véase Durlak et al., 2015). Asimismo, estudios empíricos de la neu- rociencia respaldan estos argumentos y muestran que el aprender y el sentir están intrínsecamente ligados. De manera más específica, estos estudios apuntan a que diferentes dimensiones clave del aprendizaje —orientar la atención, sostener la motivación, evaluar la relevancia de una situación y persistir frente a la dificultad— están estrechamente moduladas por estados afectivos. En el caso de la percepción, diversos estudios han mostrado que los estados afectivos influyen en la manera en que los individuos perciben su entorno, lo que cuestiona la idea de que los sentidos funcionan como cana- les neutrales de información. Aquello que se ve y se oye está mediado por nuestras emociones y por la significación afectiva de la experiencia (Barrett, 2017). De manera similar, la atención está estrechamente regulada por el afecto. Mientras que las emociones positivas tienden a ampliar el foco aten- cional y a favorecer un procesamiento de la información más global (Fredri- ckson y Branigan, 2005), las emociones negativas suelen estrecharlo y pro- mueven un procesamiento más focalizado y orientado al detalle (Bar-Haim et al., 2007). La memoria también está guiada por procesos afectivos. La evidencia indica que los eventos con mayor carga emocional tienden a re- cordarse con mayor intensidad y persistencia que aquellos afectivamente neutros (Schaefer y Philippot, 2005), así como con mayor riqueza en ciertos detalles relevantes (Kensinger y Schacter, 2018). Finalmente, la motivación

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