El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 244 identidad. En ese instante, la atmósfera de la sesión se transforma, la pesa- dez de la culpa cede ante una curiosidad estética y el lenguaje corporal de Julia refleja, por primera vez, una apertura hacia lo nuevo. Una vez que el sicario es reconocido como un recurso protector, se consolida un reencuadre que permite alcanzar el marco de expansión. El clínico utiliza la plasticidad de esta nueva narrativa para desplazar el foco desde la incapacidad hacia la libertad de respuesta con que Julia ya opera en otros dominios de su vida. Al indagar en las excepciones a la regla, el tera- peuta rescata dos distinciones que Julia ya habitaba: su capacidad de man- tener la dignidad en situaciones críticas y su habilidad para ser estratégica en su entorno laboral. El terapeuta realiza entonces un reciclaje semántico: toma estas piezas de su propio discurso y las trasplanta al territorio relacio- nal, proponiendo la dignidad silenciosa como una forma superior de inteli- gencia estratégica . Julia se transforma: de la histérica heredada a la mujer que recupera la soberanía sobre sus movimientos. Este giro radical ocurrió en la primera sesión. Para anclar esta nueva distinción en la acción, se identificó que las crisis solían ocurrir en espacios confinados como el auto o la entrada del hogar. Como parte de esta primera entrega, se sugirió a Julia un desplazamiento espacial: que las conversacio- nes relevantes se desarrollaran en escenarios elegidos por ella bajo su nueva lógica estratégica. Julia eligió la plaza. Esta intervención directa en la geo- grafía de su dominio de existencia permitió que, desde la primera semana, los intercambios perdieran su antiguo anclaje de violencia. En las sesiones posteriores, más que solo aplicar nuevas técnicas, se propusieron experimentos de observación inspirados en las excepciones que Julia comenzaba a notar. Se le invitó a distinguir qué aspectos de esa dignidad silenciosa deseaba conservar y cómo su entorno reaccionaba ante su nueva postura. El principio de totalidad se hizo evidente: al modificar Julia su propia posición en el tablero, el sistema respondió. Con sorpresa, identificó que su exmarido también comenzó a suavizar su postura, permi- tiendo rescatar aspectos del vínculo que antes quedaban sepultados.

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