El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
243 Capítulo 11 · Del determinismo estructural a la poética terapéutica. Matías Alberto Mouliat lizan una narración identitaria dolorosa: él me quiere dañar y soy una histé- rica, igual que mi madre . Estas distinciones refuerzan una construcción que alimenta una premisa de involuntariedad; Julia se narra a sí misma como atrapada en una herencia biológica y vincular, donde el otro posee el poder de definir su dominio emocional. En este escenario, la culpa, la vergüenza y la tensión no son meros síntomas, sino los componentes de un bucle que perpetúa su sufrimiento y restringe su capacidad de habitar una narrativa diferente. Ante este escenario, el clínico no busca ser un “arqueólogo de la pa- tología” que escarba en busca de traumas lineales. Por el contrario, actúa como un “observador de la comunicación” que identifica, dentro de la na- rrativa saturada, diversas palabras complejas con potencial de apertura. De entre ellas, el terapeuta rescata la distinción defensa . Al tomar este término que ya habitaba en el dominio lingüístico de Julia para justificar su reacción ante la expareja, se opera una perturbación estratégica: el grito deja de ser un síntoma de insuficiencia personal para transformarse en un intento — aunque costoso—de protección. Este movimiento permite desplazar el foco desde la culpa hacia la función , lo que abre un nuevo marco que permite salir de la saturación del problema. El paso al Acto II se facilita cuando el terapeuta rescata la potencia semántica del lenguaje de Julia. Al capturar su premisa atacar es defenderme , el clínico propone una imagen que espeja esa intensidad: es como tener un pitbull . Julia, aceptando el reto, eleva la apuesta: es como salir a matar . De este acoplamiento surge la metáfora coconstruida central: el sicario interno . En este territorio, el terapeuta adopta un rol de “animador de los recursos”. En lugar de juzgar la agresividad desde un marco normativo, entra en un estado de cooperación radical y valida la creatividad de Julia para la super- vivencia: has sido capaz de contratar a un protector tan eficaz que logra que incluso un hombre agresivo retroceda . Al reconocer la funcionalidad de esta estrategia, surge la pregunta por el costo ontológico: el sacrificio de su pro- pia paz. Al honrar al sicario por los servicios prestados, el foco se desplaza: ya no se trata de eliminar un defecto, sino de agradecer a una herramienta que, en su dominio de existencia actual, resulta demasiado costosa para su
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=