El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 232 [esta postura] arranca —en el doble sentido de que emana y se aparta— de la tradición inaugurada por el filósofo Martin Heideg- ger. Para Heidegger, la ontología se relaciona con su investigación acerca de lo que llamaba el Dasein, que podemos sintetizar como el modo particular de ser como somos los seres humanos. En este sen- tido, la ontología hace referencia a nuestra comprensión genérica — nuestra interpretación— de lo que significa ser humano. (p. 28) El punto de partida ontológico reside en la identidad indisoluble entre vida y conocimiento. Ya en 1970 Maturana estableció una premisa fundamental según la cual el fenómeno de la cognición y el de la organización de lo vivo son uno y lo mismo (Maturana, 1970). Bajo esta óptica, toda entidad bioló- gica no solo tiene conocimiento, sino que es una estructura de conoci- miento. El postulado central sostiene que las interacciones de un organismo con su entorno son, esencialmente, interacciones cognoscitivas. Como sin- tetizaron Maturana y Varela (1984/2013) en su aforismo central, “todo ha- cer es conocer y todo conocer es hacer” (p. 13). Por otra parte, este proceso establece un vínculo intrínseco entre la identidad y el conocer. Siguiendo a Varela (2000/2016), “la identidad y el conocimiento se relacionan mutuamente como dos caras de un proceso único que forma el núcleo de la dialéctica de todos los sí mismos” (p. 100). Este proceso cognitivo vital se sustenta en un mecanismo biológico univer- sal: el determinismo estructural (Maturana y Varela, 1984/2013). Este pos- tulado ontológico establece que la estructura del organismo, entendida como la configuración de sus componentes en un momento dado, deter- mina las interacciones que este puede o no tener, así como los cambios que estas gatillan en su propia organización como sistema vivo. Es crucial com- prender que, aunque esta estructura no es estática —se modifica continua- mente con cada interacción—, el sistema mantiene su clausura operacional. Esto significa que los sistemas vivos operan como redes cerradas en su or- ganización: el entorno puede gatillar cambios (perturbaciones), pero es la estructura interna la que determina la respuesta específica.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=