El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
231 Capítulo 11 · Del determinismo estructural a la poética terapéutica. Matías Alberto Mouliat tradición científico-modernista, sino del despliegue de una nueva sensibili- dad. Al adentrarnos en el acto de conocer el conocimiento , comprenderemos que este no es un reflejo directo de la realidad, sino un espejo que nos de- vuelve las trazas que nosotros mismos hemos dibujado sobre su superficie. Rompemos el espejo para encontrar otro, pero este nuevo cristal no refleja, sino que construye lo que muestra en una danza circular con los ojos del observador. Es allí donde surge la pregunta inevitable: ¿de qué raíz nace la mano que dibuja? Acto II: Volviéndonos radicales Ser radical es, ante todo, tomar las cosas por la raíz. Y la raíz, para el hombre, es el hombre mismo. — Karl Marx (1844/1970) Consideramos que, para articular un modelo clínico riguroso, es imperativo establecer una alineación entre la práctica terapéutica (inteligencia práctica) y sus bases teóricas (inteligencia formal). La robustez de cualquier pro- puesta científica depende de su coherencia vertical a través de los niveles jerárquicos conceptuales descritos por Coddou (1991) y Zlachevsky (1996). Una praxis coherente exige que el hacer técnico no sea un mero eclecti- cismo, sino que emane lógicamente de los niveles superiores. Volver a las raíces puede ser un acto “radical”. Etimológicamente —del latín radix, -icis : raíz, el término significa volver al fundamento (Real Academia Española, 2014). En este sentido, ser radical implica volver la mirada reflexivamente hacia los fundamentos de nuestra comprensión. De acuerdo con Zlachevsky (2010), el primer nivel de la jerarquía es el on- tológico. Para contextualizar nuestro uso del término ontología , se adopta la perspectiva de Echeverría (2014), quien especifica que:
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