El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 218 espacio compartido. Sin embargo, esta organización puede ver interrum- pida su continuidad cuando estas dinámicas se ven tensionadas en contextos de adversidad y estrés relacional. La comprensión del trauma como fenómeno interaccional permite situar su impacto no solamente como un antecedente episódico, sino como una interrupción activa de los procesos de acoplamiento y coordinación que sostienen el aprendizaje social y la construcción compartida de realidad. Tal como ya se ha mencionado, desde la teoría de la autopoiesis el medio opera como fuente de perturbaciones y las transformaciones que se gatillan que- dan determinadas por la estructura del propio sistema, siempre orientadas a conservar su organización (Maturana y Varela, 1984/1994, 1972/1998). En este sentido, cuando el entorno temprano se configura como hostil o impredecible, tanto por abuso, maltrato o negligencia, el sistema se estabi- liza en modos de coordinación defensiva que le resultan viables para sobre- vivir, pero restringen la apertura a nuevas distinciones y empobrecen la plas- ticidad relacional necesaria para el convivir social. En este escenario, la psicopatología puede ser comprendida como la conservación de patrones de coordinación que, habiendo sido adaptativos en un contexto adverso, se rigidizan y se vuelven disfuncionales en escena- rios sociales generales que requieren cooperación, flexibilidad e intercam- bio. Este cierre del aprendizaje social se expresa, de manera transdiagnós- tica, como un quiebre de la confianza epistémica, es decir, se bloquea la disposición a considerar que el conocimiento comunicado por otros es au- téntico, relevante y generalizable, o bien se desplaza hacia una credulidad inapropiada que deja al sujeto vulnerable a nuevas dinámicas traumáticas (Fonagy et al., 2015; Li et al., 2023; Protopapa et al., 2024). Así, el intercam- bio social, que debiera operar como matriz de actualización del conoci- miento sobre el sí mismo y el mundo, se transforma en una fuente de ame- naza, sospecha o confusión, lo que consolida un aislamiento epistémico que intensifica la desconexión y sostiene narrativas internas rígidas y difíciles de modificar (Fonagy et al., 2022; Kampling et al., 2022).
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