El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
215 Capítulo 10 · De la autopoiesis a la mentalización. Moufarrej Riff Silva que se gatillan quedan siempre determinadas por la estructura del propio sistema (Maturana y Varela, 1972/1998). Bajo esa lógica, la ostensión puede comprenderse como una perturbación relacional que, al desplegarse en el convivir, favorece secuencias de acoplamiento estructural y abre una dispo- nibilidad recíproca para la coordinación (Maturana y Varela, 1984/1994, 1972/1998). Dicho de otro modo, la señal ostensiva no transmite aprendi- zaje, sino que hace posible un tipo de interacción en la que el sistema puede conservar y complejizar regularidades de acción con otros. Este fenómeno adquiere mayor visibilidad cuando se considera la recurrencia de estos encuentros en dinámicas triádicas de atención con- junta. En coherencia con la noción de Maturana y Varela (1984/1994, 1972/1998) del lenguaje como coordinación consensual de acciones y, más específicamente, como un fluir recursivo de coordinaciones de coordinacio- nes, la atención conjunta puede leerse como un umbral relacional que per- mite que la coordinación no quede restringida al aquí y ahora sensoriomo- tor, sino que empiece a estabilizarse como un patrón. En este punto, el aco- plamiento recurrente puede ser entendido desde el concepto del modo-no- sotros (Tuomela, 2006). Este consiste en una orientación relacional de la acción, en la que las perspectivas individuales se coordinan en torno a una meta compartida sin perder su diferenciación. No se trata, por tanto, de la emergencia de una mente grupal unificada. El modo-nosotros se constituye en la acción misma y sostiene metas compartidas desde etapas tempranas del desarrollo (Bianchin, 2015; Moll et al., 2021). La reiteración de estas coordinaciones posibilita el desarrollo progresivo del dominio relacional, el cual transita desde formas iniciales de acción conjunta hacia configuracio- nes más complejas que habilitan tanto el lenguaje como el aprendizaje social (Kore ň , 2016). En este mismo contexto, la confianza epistémica puede ser conce- bida como un modo de apertura al aprendizaje social que se ancla en la relación y no en la validez de contenidos. En ese sentido, si la confianza epistémica supone considerar que lo comunicado por otro es relevante, ge- neralizable y pertinente para uno mismo (Fonagy et al., 2015; Fonagy et al., 2023), entonces su condición de posibilidad puede dialogar con el fenó- meno de aceptación del otro como legítimo otro en la convivencia, sin la
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=