El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
213 Capítulo 10 · De la autopoiesis a la mentalización. Moufarrej Riff Silva un fenómeno central en el despliegue relacional del desarrollo humano, ar- ticulando el lenguaje, la emoción y las dinámicas relacionales desde los pri- meros momentos de la vida. Del gesto al aprendizaje Si la atención conjunta en estadios iniciales del desarrollo inaugura un do- minio intersubjetivo en el que las acciones del niño y del otro se coordinan en torno a un foco compartido, es relevante precisar cómo ciertas coordina- ciones tempranas generan las condiciones para el aprendizaje social y, pro- gresivamente, para formas más complejas de cognición social. En este esce- nario, las señales ostensivas y la confianza epistémica se vuelven claves al operar como reguladores de la apertura del sujeto a la información social, modulando la disponibilidad para incorporar conocimiento cultural como orientador de la acción (Csibra y Gergely, 2006, 2009; Fonagy et al., 2015, 2023; Li et al., 2023). Es posible entender a las señales ostensivas como estímulos o con- ductas mediante las cuales un agente señala su intención comunicativa y es- pecífica al destinatario del mensaje, tales como el contacto visual, la respon- sividad contingente, el uso del nombre propio y la prosodia del habla diri- gida (Csibra y Gergely, 2006, 2009; Fonagy et al., 2015; Jamnadass, 2020). Su función no se limita a captar la atención, sino a instalar un contexto pe- dagógico en el que el receptor interpreta que lo que sigue debe ser retenido como conocimiento relevante y generalizable (Csibra y Gergely, 2006, 2009; Jamnadass, 2020). En este escenario, se ha observado que la ostensión puede influir en el aprendizaje más que la atención por sí sola, donde seña- les no ostensivas pueden captar atención sin producir el mismo efecto en el aprendizaje referencial (Okumura et al., 2020). Así, la ostensión puede con- cebirse como un gatillante del acoplamiento estructural a través de un mar- cador relacional que organiza la interacción hacia un circuito específico de coordinación, en el cual la conducta del otro es interpretada como una de- mostración intencional y no únicamente como una acción funcional sobre el entorno (Csibra y Gergely, 2006, 2009).
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