El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 212 activamente a la organización de la cognición social (Mundy y Newell, 2007). De acuerdo con Ilyka et al. (2021), las experiencias iniciales de in- teracción social, principalmente aquellas caracterizadas por atención con- junta, se asocian con el desarrollo funcional y estructural de redes cerebrales de orden superior implicadas en la integración socioemocional. En ese sen- tido, la conectividad entre redes visuales, sistemas atencionales y la red por defecto se ve fortalecida en infantes que participan con mayor frecuencia en episodios de atención conjunta, lo que sugiere que estas coordinaciones par- ticipan activamente en su consolidación funcional durante períodos de alta plasticidad cerebral. Junto con ello, las interacciones caracterizadas por sin- cronía y reciprocidad se vinculan con una mejor regulación emocional frente a situaciones de estrés, lo que destaca el rol de la atención conjunta como base del desarrollo socioemocional temprano. En el ámbito del lenguaje, la atención conjunta cumple una función estructurante: al permitir, en estadios iniciales del desarrollo, que el infante identifique el foco atencional del adulto como clave para interpretar la in- tención referencial, reduce la ambigüedad comunicativa y facilita la adqui- sición de palabras (Eriksson, 2019; Flavell, 2000). Desde esta perspectiva, el lenguaje emerge como una expansión de coordinaciones previas, en las que gestos, miradas y vocalizaciones se organizan en un espacio compartido. La atención conjunta opera así como un andamiaje relacional que posibilita la generación de coordinaciones consensuadas. En este escenario, la atención conjunta contribuye al desarrollo de la intersubjetividad, al permitir que, en etapas iniciales del desarrollo, el niño comprenda a los otros como agentes intencionales, con metas y focos de atención propios (Carpenter et al., 1998; Flavell, 2000). La capacidad de interpretar intenciones, anticipar acciones y compartir experiencias se con- figura en el marco de estas coordinaciones tempranas, que preparan el te- rreno para formas más complejas de cognición social. Comprendida como una coordinación de coordinaciones, la atención conjunta aparece así como
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