El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

209 Capítulo 10 · De la autopoiesis a la mentalización. Moufarrej Riff Silva no implica independencia del medio, sino que todos los cambios quedan subordinados a la conservación de su organización. Cuando esta se pierde, el sistema deja de existir como unidad viva (Maturana y Varela, 1984/1994; Ramos Mejía et al., 2024). Para comprender este fenómeno, resulta clave distinguir entre orga- nización y estructura . La organización refiere al conjunto de relaciones que deben mantenerse para que un sistema siga siendo lo que es, mientras que la estructura corresponde a los componentes materiales y relaciones concre- tas que encarnan esa organización en un momento determinado. En este escenario, la estructura puede cambiar de manera significativa a lo largo del desarrollo del organismo sin que este pierda su identidad, siempre y cuando su organización se conserve. Esta distinción permite comprender a los sis- temas vivos como entidades dinámicas y situadas en una trayectoria de desa- rrollo, capaces de transformarse sin perder su identidad (Letelier et al., 2003; Maturana y Varela, 1972/1998; Ramos Mejía et al., 2024). La relación que existe entre el sistema autopoiético y su entorno se comprende, desde esta mirada, a través del concepto de acoplamiento es- tructural . El acoplamiento estructural refiere a un historial de interacciones recurrentes entre un organismo y su ambiente, en el cual ambos se pertur- ban mutuamente sin que el sistema pierda su organización. Aquí, el medio no genera ni determina los cambios del organismo, sino que actúa como fuente de perturbaciones frente a las cuales el sistema responde de acuerdo con su propia estructura. De esta forma, sistema y entorno cambian de ma- nera congruente en un proceso de ajuste mutuo que permite la conservación de la autopoiesis a lo largo del tiempo (Letelier et al., 2003; Maturana y Varela, 1972/1998). Este proceso es fundamental para la comprensión de la cognición. Desde la teoría de la autopoiesis y sus desarrollos posteriores, conocer no equivale a representar un mundo externo predefinido, sino a participar en una historia de acoplamiento viable con el ambiente. El mundo que el or- ganismo conoce emerge de su propia dinámica de interacción en función de aquello que resulta relevante para la conservación de su organización. En este sentido, conocer y vivir constituyen dos dimensiones inseparables de un

RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=