El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 160 imágenes y lo documentó históricamente, pero no contaba con las herra- mientas empíricas para explicar su funcionamiento neurobiológico. Es pre- cisamente en este punto donde la neurociencia contemporánea, particular- mente la teoría de la simulación encarnada desarrollada por David Freed- berg y Vittorio Gallese, ofrece una respuesta que valida y profundiza las intuiciones warburguianas. Su teoría propone que cuando percibimos una imagen, incluso una completamente estática, nuestro cerebro no permanece inerte, sino que ac- tiva internamente una simulación de los gestos, movimientos y disposiciones afectivas que la imagen representa (Freedberg y Gallese, 2007). A través de experimentos pioneros con obras de artistas como Lucio Fontana y Franz Kline, Freedberg y Gallese (2007) demostraron que el cerebro del observa- dor simula neurobiológicamente los gestos del artista, y revelaron el meca- nismo mediante el cual las imágenes generan respuestas que trascienden la mera contemplación visual. Esta convergencia entre la neurociencia con- temporánea y la historia cultural permite finalmente explicar, en términos científicos, lo que Warburg había intuido: que la experiencia estética es, fundamentalmente, un acto corporal y afectivo. Esta perspectiva desafía radicalmente los modelos desincorporados y oculocéntricos que han dominado la estética y la neurociencia cognitiva tradicional. Frente a la concepción de la imagen como un estímulo visual pasivo destinado a ser decodificado por el sistema visual, Freedberg y Ga- llese (2007) sostienen que la imagen no es un objeto distante de contempla- ción, sino un dispositivo de activación multimodal. Para Gallese (2025), la percepción de la obra de arte implica un acoplamiento funcional en el que el cerebro simula internamente las acciones, sensaciones y emociones suge- ridas por la imagen, lo cual moviliza disposiciones sensoriomotoras y afec- tivas que preceden a cualquier juicio estético consciente. El fundamento neurobiológico de la simulación encarnada reside en el descubrimiento de las neuronas espejo por parte del equipo de Giacomo Rizzolatti de la Universidad de Parma, al que el propio Gallese pertenecía (Rizzolatti y Craighero, 2004). Estos circuitos neuronales, identificados en

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