El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

155 Capítulo 7 · Pathosformeln, neurociencia y cognición encarnada. Priscila Risi y Marco Díaz Warburg, 2018, pp. 262–263). Frente a una historia del arte celebratoria centrada en genios individuales, Warburg investigaba las fuerzas sociales y psíquicas sedimentadas en la obra de arte, visibles en el gesto, la composi- ción y la carga simbólica de las formas. Entendía el símbolo no como signo estático, sino como operador histórico capaz de activar memorias culturales y afectos colectivos, evidenciando una red compleja de tradiciones retóricas y visuales en permanente tensión. De esta manera, la iconología warbur- guiana no se reduce a la identificación temática ni a la hermenéutica de mo- tivos visuales: su procedimiento se funda en una práctica comparativa que articula conexiones iconográficas, evidencias estilísticas y significaciones simbólicas orientadas hacia la reconstrucción de un significado intrínseca- mente cultural, socialmente compartido y situado históricamente (Waiz- bort, en Panofsky y Panofsky, 2009, pp. 10–11). El concepto de la Pathosformel Uno de los principales conceptos aportados por Warburg es el de la Pathosformel (formulación empática). Consiste en una imagen, un gesto o un movimiento corporal que proviene de la Antigüedad, como el drapeado de un vestido agitado por el viento, un brazo alzado en señal de duelo o la postura de un cuerpo en combate, y que reaparece siglos después en el arte (por ejemplo, en el Renacimiento). Estas formas son superlativas del movi- miento: capturan momentos de máxima agitación emocional, ya sea de eu- foria, dolor o frenesí. Para el espectador, la experiencia de estas imágenes no es puramente intelectual, sino visceral. Cuando un artista retoma una de estas fórmulas y un espectador la observa, se libera esa carga emocional ori- ginal. Esto generaría una conexión inmediata y afectiva con el pasado, lo que, a su vez, reactivaría una especie de memoria compartida (Barreto, 2020). Históricamente, las Pathosformeln se transmiten a través de lo que Warburg denominó vidas póstumas o Nachleben (Agamben, 1975/2009). No es una línea recta de progreso artístico, sino un proceso de latencia y renacimiento: estas fórmulas pueden “dormir” en la memoria colectiva du-

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