El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
143 Capítulo 6 · Por una antropología autopoiética. Victoria Reyes Muñoz Maule Norte— trabajó bajo los principios de la investigación intercultural definidos por las autoridades indígenas del territorio, la costa del Maule, donde existen cerca de diez organizaciones de pueblos originarios. A través de recorridos y actividades coparticipativas, estos jóvenes mapuche de diversas disciplinas lideraron la identificación y el reconoci- miento de tres SRPI no documentados, en un área entre las localidades de Llico, Constitución, Hualañé y Vichuquén, a partir de cinco dimensiones: (i) biodiversidad vegetal, (ii) biodiversidad animal, (iii) amenazas ambienta- les, (iv) artística y (v) prácticas culturales. El trabajo incluyó monitoreos de flora y fauna, así como diálogos con comunidades mapuche que nutrieron el registro con relatos orales. Como resultado, se articuló una ruta pikunche narrada por un zorro chilla, inspirada por el avistamiento durante el trabajo de campo. Toda la informa- ción recopilada se plasmó en una guía gráfica con recursos científicos y ar- tísticos, en la que se documentaron diversos lugares: asentamientos anti- guos, rutas de tránsito, espacios de pesca, cerros, humedales y sitios cere- moniales. Al preguntar a la lamngen Ester cómo describiría su experiencia corporal y la relevancia de esta en el proceso de registrar los SRPI, expresa: El cuerpo es una herramienta más dentro del proceso investi- gativo. Es una posición impropia de este territorio dividir el cuerpo entre la lógica racional y la experiencia física, y por su- puesto ignorar la realidad espiritual. En nuestro trabajo, para acercarnos a una respuesta, primero es importante reconocer que, como investigadora, soy mapuche, soy domo (mujer) y wechekeche (joven). Esto define una realidad: dentro de un plano corporal, hay fuerzas que mi cuerpo joven no será capaz de sentir, hay elementos que por mi propia posición social den- tro de mi comunidad no podrán ser percibidos. Pero lo innega- ble es que el cuerpo está conectado a un corazón y a una mente, y que, por ende, mi experiencia no solo es organoléptica: es vivencial, y trasciende el plano de lo visible y lo sensible.
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