El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 132 Esta ontología biológica de lo afectivo encuentra expansión en el lla- mado giro afectivo en ciencias sociales y humanidades. Pensadores como Brian Massumi, Sara Ahmed y Arlie Hochschild desplazan el foco de la emoción como experiencia interior hacia el afecto como fuerza prepersonal, circulante y productiva, que constituye cuerpos y mundos sociales. Massumi concibe el afecto como una intensidad autónoma, una capacidad de afectar y ser afectado (Massumi, 2002, 2015). Ahmed analiza cómo las emociones circulan y se “pegan” a ciertos cuerpos y objetos, lo que produce superficies de inclusión y exclusión (Ahmed, 2004). Hochschild expone la gestión de la emoción como mercancía en el capitalismo tardío (Hochschild, 1983). En conjunto, el giro afectivo muestra la ontología relacional autopoiética no como un espacio neutral, sino como un campo de fuerzas históricamente constituido, en el que las dinámicas biológicas están impregnadas por polí- ticas de la afectividad que producen subjetividades y desigualdades. La inserción de la autopoiesis y la enacción en los estudios sociales debe ser consciente de su origen como teoría biológica. El propio Varela observó —no sin escepticismo— que, al expandirse más allá de la biología hacia las ciencias humanas, la autopoiesis pasa a cumplir un papel metoní- mico (Varela, 2000). Aquí, en cambio, leemos esa metonimia no como una merma, sino como su potencia: nos permite pensar la vida social como una extensión compleja de los principios que organizan la vida misma. Desde la antropología, encontramos eco y expansión en las antropologías más-que- humanas, en el giro ontológico (Holbraad y Pedersen, 2017) y en las críticas a la separación entre naturaleza y cultura (Descola, 2005; Latour, 1987). A partir del giro biológico introducido por Lynn Margulis, autoras como Donna Haraway y Anna Tsing retoman el concepto de simbionte para pro- poner la idea de naturalezas-culturas , desestabilizando los límites entre or- ganismo y máquina, naturaleza y técnica (Haraway, 1991, 2003; Margulis, 1998/2002; Tsing, 2015/2021) . Sus propuestas expanden la visión auto- poiética: los seres no preexisten a sus relaciones, sino que se constituyen en acoplamientos estructurales históricos y materiales específicos. Un cuerpo humano es un holobionte, un ecosistema en simbiosis recursiva (Margulis, 1998/2002). Esta mirada, profundizada por Eduardo Kohn en su antropo- logía más-allá-de-lo-humano , considera que la autopoiesis y la cognición no
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy Mzc3MTg=