El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 130 valoración afectiva, pues las emociones son modos de acoplamiento que orientan la percepción-acción. Percibir, recordar o imaginar son acciones corporales de un organismo completo en su entorno, un hacer en el mundo inseparable de su historia de acoplamientos. Este giro desplaza el énfasis de lo representacional a lo performativo y afectivamente situado. En las ciencias sociales, la apropiación más radical de la autopoiesis fue la del sociólogo Niklas Luhmann, quien trasladó el concepto a lo social y argumentó que los sistemas sociales son sistemas de comunicaciones au- topoiéticos, operativamente cerrados pero acoplados a sistemas psíquicos y orgánicos (Luhmann, 1984). Para él, la comunicación es un fenómeno emer- gente y autorreferencial, con lógica propia. Su planteamiento supone una teoría sistémica macrosociológica que, en cierto modo, relega al sujeto en- carnado al entorno del sistema y sitúa lo social como una trama autónoma de comunicaciones. Esta traslación ha sido criticada por separar lo que Ma- turana y Varela (1972) concibieron como una unidad dialéctica: para la pro- puesta original de Maturana y Varela, lo social surge del acoplamiento con- sensuado y encarnado entre organismos completos, no de un sistema abs- tracto de comunicaciones. Así, Luhmann perdería de vista la materialidad corporal, la experiencia vivida y la agencia como constitutivas de lo social. Estas discusiones han sido parte de las reflexiones en ciencias socia- les, especialmente en teorías que usan la autopoiesis como modelo para las organizaciones. Sin embargo, muchas veces ese uso no se ha referenciado de manera explícita, lo que ha generado confusiones. Un cuestionamiento remarcable es el del antropólogo sistémico chileno Marcelo Arnold-Catha- lifaud, quien acuñó el concepto de sociopoiesis como vía intermedia (Ar- nold-Cathalifaud, 2008). Su crítica central es que la teoría luhmanniana ex- cluye a los seres humanos como componentes constitutivos. La sociopoiesis, en cambio, describe sistemas cuyos elementos son personas en interacción, es decir, sistemas psicosociales en los que se autoproducen los patrones re- lacionales (normas, roles, afectos). Este concepto recupera en parte el espí- ritu encarnado de Maturana y Varela y permite analizar etnográficamente cómo los grupos mantienen su identidad a través de la recursividad de sus prácticas relacionales.
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