El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI
El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI 118 tema en común; y (ii) la interacción, definida como el acoplamiento regu- lado entre dos o más agentes autónomos, donde la regulación se dirige hacia el propio proceso de acoplamiento, de manera que se constituye un tipo de organización particular que se correspondería con lo que comúnmente en- tendemos por socialización. Debido a lo anterior, el punto de partida para la cognición social enactiva es la definición del concepto de interacción (De Jaegher y Di Paolo, 2007). En un primer nivel, este concepto puede ser entendido como los en- cuentros cara a cara de los individuos en su vida cotidiana; pero también es importante destacar que el concepto de interactividad no debe ser reducido a los procesos individuales de un solo agente cognitivo. Al contrario, du- rante la interactividad es esperable que aparezcan procesos emergentes pro- pios del dominio social. Una conversación, por ejemplo, va a depender de las habilidades lingüísticas de cada hablante, pero la coordinación entre sus palabras, pausas y gestos, o el manejo de tópicos, son fenómenos que solo pueden darse en el dominio de lo social. El proceso de coordinación nos permite entender la interacción so- cial como un fenómeno continuo. Por esto mismo es que para ir más allá de la coincidencia espacio-temporal debemos identificar esta característica propia de lo social. Tanto en la coordinación física como en la social existen patrones, pero solo en esta última los patrones influyen en la disposición de los individuos de llevar a cabo la interacción, modificarla o rechazarla. Di- cho de otra forma, los patrones van a influir en el ritmo de coordinación (De Jaegher y Di Paolo, 2007). Aquí además debe señalarse que “la noción de autonomía puede ser aplicada a un organismo, a un agente cognitivo o incluso a la relación espontánea que puede emerger durante una interacción social sostenida” (Cuffari et al., 2015, p. 1099, traducción propia). La inter- acción social funciona como un sistema autónomo: se puede pensar, por ejemplo, en los procesos que se forman durante la fila para subir a una mi- cro. En este caso, el sistema, la fila, hará lo posible para mantener su iden- tidad frente a la situación, y si una persona decide adelantarse a los demás, la gente va a reaccionar ya sea impidiéndolo o no. Si la gente decide reac- cionar y empezar una discusión en contra del sujeto que intentó adelantarse,
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