El legado de Humberto Maturana y Francisco Varela: Desarrollos, desafíos y aplicaciones de la teoría autopoiética en el siglo XXI

103 Capítulo 4 · Autopoiesis y la búsqueda de una teoría universal de la vida. Javier Silva-Silva sambladas son cuerpos autopoiéticos. A pesar de ello, como muestran Bit- bol y Luisi (2004), estas estructuras no son organismos, motivo por el cual sirven como contraejemplo a la teoría de cuerpos autopoiéticos. A diferencia de los organismos, las vesículas autoensambladas no son estructuras disipativas, pues se mantienen estables en equilibrio termo- dinámico. Con lo anterior en mente, la recomendación de Barrett parece acertada: dado que las vesículas autoensambladas no son estructuras disipa- tivas, añadir que los seres vivos no son solo cuerpos autopoiéticos, sino ade- más estructuras disipativas, parece ser necesario para una teoría universal de la vida. Así, se puede plantear que la teoría de cuerpos autopoiéticos disipativos, en la cual se plantea que ser un cuerpo autopoiético disipativo es necesario y suficiente para que a un sistema se le considere vivo, es supe- rior a la teoría de cuerpos autopoiéticos. De esta forma, la teoría de cuerpos autopoiéticos disipativos resulta ser la mejor alternativa como teoría univer- sal de la vida, hasta la fecha, para los simpatizantes de la autopoiesis, pero es de notar que difiere en aspectos esenciales de la teoría autopoiética origi- nal, pues se reconoce no solo que la autopoiesis no es suficiente para la vida, sino que se deben añadir dos criterios complementarios a la tesis de equiva- lencia. Por ello, quien suscriba a la teoría de cuerpos autopoiéticos disipati- vos debe reconocer que está trabajando en un programa de investigación con un núcleo duro distinto al núcleo del programa autopoiético y que, por tanto, trabaja en un programa de investigación distinto al iniciado por Ma- turana y Varela. Adenda Hasta ahora, se ha argumentado que la autopoiesis no es suficiente para que a un sistema se le considere vivo. Ello debiese bastar como argumento para reconocer que la teoría autopoiética es falsa y que cualquier programa de investigación que abandone dicha teoría es un programa distinto al pro- grama autopoiético original. Sin embargo, ello no implica abandonar la idea de que los seres vivos son autopoiéticos, ni descartar que distintas predic- ciones válidas para los seres vivos sean realizables a partir de prácticas in- ductivas que tomen la noción de autopoiesis como un modelo abstracto de

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