Policy Brief: Integrar la competencia digital docente en la formación inicial: orientaciones para la política y la práctica educativa
5 Las brechas en la competencia digital do- cente (CDD) en las carreras de pedagogía se con- centran principalmente en su dimensión didáctica y en las desigualdades de género en su desarrollo. Pese a la existencia de orientaciones y programas relevantes, la formación inicial docente presenta una débil articulación entre el saber pedagógico, el uso didáctico de las tecnologías y la práctica de aula, lo que afecta la equidad y la calidad de la formación. Cuando los futuros docentes egresan con bajos niveles de CDD en la dimensión didáctica, se limitan las oportunidades de sus estudiantes para desarrollar un uso autónomo, crítico y responsable de las tecnologías, lo que tensiona el cumplimien- to del ODS 4 sobre educación de calidad (OECD, 2019). Fortalecer esta dimensión resulta, por tanto, una condición clave para la innovación pedagógica y la equidad educativa. Este policy brief orienta el fortalecimiento de la CDD didáctica en las carreras de pedagogía me- diante recomendaciones curriculares, didácticas y or- ganizacionales, articuladas con los marcos y recursos existentes del Ministerio de Educación y alineadas con la transformación digital nacional y la Agenda 2030 de la OCDE y la UNESCO (UNESCO, 2025). 3. ANTECEDENTES Y ANÁLISIS DE POLÍTICA PÚBLICA Chile ha sido un referente regional en políticas pú- blicas orientadas al uso educativo de las tecnologías digitales; sin embargo, los avances siguen siendo desiguales y de alcance limitado (Vaillant, 2013, 2023; Lugo et al., 2020). La comprensión e integración de las tecnologías digitales ha sido un aspecto de rele- vancia en la formación de profesores. Los Estándares de la Profesión Docente, que están dentro de la Ley N° 20.903 sobre Carrera Docente, señalan la relevan- cia de preparar a la o el futuro docente para enfrentar los desafíos de la profesión (Ministerio de Educación, 2016). Lo que va unido con la incorporación de habili- dades digitales que deben estar al servicio del apren- dizaje y, para ello, es necesario que las y los futuros profesores sean formados didácticamente en el uso de las tecnologías digitales. En este contexto, el programa ENLACES re- presentó un hito relevante al reducir las brechas de acceso e infraestructura tecnológica, y al establecer un enfoque sistémico para el desarrollo de compe- tencias digitales mediante la creación de estánda- res TIC para la Formación Inicial Docente (FID). No obstante, Claro y Jara (2020) advierten que su im- pacto fue restringido precisamente en la dimensión didáctica y pedagógica de la formación en compe- tencia digital. La falta de una preparación crítica y reflexiva en el uso educativo de la tecnología se evi- denció como una de las principales debilidades de los sistemas escolares latinoamericanos durante la pandemia, lo que afectó su capacidad de respuesta pedagógica ante la crisis (Lugo, 2020). Entre 2018 y 2024, los datos de TALIS (2025) muestran un incremento del 21,2% en la formación docente vinculada al uso de herramientas digitales. Sin embargo, persisten brechas significativas: aun- que el 90% de los docentes valora positivamente su formación inicial en contenidos y pedagogía, el 53,1% la considera insuficiente en el uso de recur- sos digitales. Por otra parte, la Estrategia Nacional de Transformación Digital de Educación elaborada por la UNESCO en 2025, se encuentra en una fase inicial de implementación, que no ha sido adoptada y menos operacionalizada en el sistema educativo chileno. Los datos mencionados, no constituyen una debilidad, sino una oportunidad estratégica para la Formación Inicial Docente, ya que permiten antici- par su integración y orientación en la planificación universitaria en coherencia con la dimensión didác- tica de las CDD. En este contexto, las Instituciones de Edu- cación Superior dedicadas a la formación de profe- sores, pueden transformarse en espacios piloto de innovación institucional, articulando la gestión de infraestructura, conectividad, con procesos forma- tivos en el ámbito digital, práctica profesional y de- sarrollo pedagógico. De esta manera, la FID puede contribuir activamente a cerrar vacíos de implemen- tación, alineándose con los objetivos de gobernan- za digital educativa y sostenibilidad planteados por la estrategia de la UNESCO (2025), que constituye la hoja de ruta nacional para integrar la tecnología en
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