Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 7 | 993 Panorama de estudios actuales del español en América transformó en un instrumento ejercido para la marcación de la diferencia social y para la delimitación del orden de clases sociales. En este contex- to «usted no lo diga», el latiguillo del profesor Banderas, se convirtió en un ejercicio de marcación de límites y en una señal de que cada hablante puede tener acceso a los recursos de la lengua, al menos si este logra una adecuada integración en el sistema educativo y económico. Asumir que «hablar bien» es una capacidad adquirible por quien quiera educarse, por supuesto, implica ocultar que los recursos lingüís- ticos considerados «deseables» están bajo control de un grupo limitado y que no son accesibles mediante el mero acceso al sistema escolar. Al fin y al cabo, «hablar bien» se consigue única y exclusivamente por el manejo de las estrategias discursivas de una clase dirigente, lo cual se puede ad- quirir primordialmente mediante la pertenencia a dicha clase. La natura- lización de una ideología que representa los hábitos de la clase dirigente como necesariamente «mejores» es clave en el proceso de perpetuación de estas asimetrías, lo cual, significativamente, ha tenido por contraparte una configuración de las culturas populares como naturalmente inferiores. Por medio de estas iconizaciones se han prolongado ideologías racistas y clasistas estructurales al proyecto colonial pre-industrial y de la era repu- blicana temprana aún en el siglo xxi. La desigual distribución del capital social, cultural y simbólico inherente a este orden persiste sólidamente en la actualidad; y el esquema panhispánico contemporáneo, que autoriza a las academias de la lengua a perpetuar sus mecanismos, históricamente ha pasado por alto el arraigo hegemónico de esta inequidad (Del Valle, 2015 y 2007; Del Valle y Gabriel-Stheeman, 2004). En este sentido, la preeminencia de una jerarquía que sitúa la norma de la lengua española fuera de Chile hoy pervive en buena medida debido a que conlleva considerables ventajas para la clase dirigente. Se propone aquí que, primordialmente, permite despolitizar lo lingüístico, llevando el problema de la lengua fuera del ámbito de dominio estatal-nacional. Esto se hace notar en la ausencia de instituciones estatales que estén a cargo de problemas de administración o planificación lingüística dentro de Chile, fenómeno que se reproduce asimismo en escuelas, universidades,

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