Panorama de estudios actuales del español en América

g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 992 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos de marcación. La norma, por lo tanto, ya no se dirige a sujetos sociales situables geográfica o socialmente ni se enfatiza necesariamente según límites nacionales. Esto ocasiona que se precise subrayar que «fome» o «ampolleta» son chilenismos pero igualmente «correctos» y que «no solo en Chile» se habla con errores (una aclaración que curiosamente sugiere una percepción inicial de que Chile sería el único sitio donde se hablamal). En consecuencia, a pesar de que desde las Academias la variedad nacional chilena ya no es indicada como errónea, persiste una asociación entre una ideología de la corrección y la geopolítica de la lengua que, finalmente, devela una asimetría que no se sitúa en el pasado, sino que pervive com- penetrada en las ideologías lingüísticas hasta la actualidad. 5. Consideraciones finales Como se ha descrito en este capítulo, el régimen de lengua predominante en Chile establecido desde las clases dirigentes a lo largo de la era repu- blicana tiene una serie de singularidades en términos de sus configura- ciones ideológico-lingüísticas. Primeramente, la aproximación unionista en torno a la lengua española propugnada por Andrés Bello y otros inte- lectuales condujo a relegar la gestión centralizada de la lengua fuera de los límites de la nación, tarea que recayó finalmente en el proyecto de la Real Academia de la Lengua y, con posterioridad, en la ASALE y en el conjunto del proyecto panhispánico (Del Valle, 2015; Rojas, 2015 y 2013; Rojas y Avilés, 2014; Jaksic, 2010; Arnoux, 2008). Esta configuración (fun- damentalmente eurocéntrica y clasista) ha permitido al Estado y a la élite concebir la lengua culta de manera deslocalizada y anónima, facilitando su gestión administrativa y su monopolio en el discurso público, de ma- nera que solo un grupo selecto de chilenos tendría acceso (exclusivo y excluyente) al capital cultural que provee. A través de este mecanismo, la clase dirigente chilena se definió como bisagra conectora entre normas culturales pretendidamente universales (pero de origen europeo) y su uso admisible en el contexto chileno, manteniéndose siempre consciente de su rol como modelo de la cultura nacional. Así, el tropo de «hablar mal» se

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