Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 7 | 989 Panorama de estudios actuales del español en América y preceptos», aunque añade que estos «no son caprichosos» y que tienen por propósito «mantener unida, coherente y cohesionada la lengua». Del mismo modo, para enfrentar el problema de la diversidad lingüística entre las naciones hispanohablantes, Blecua anuncia que las formas locales pre- valecerán conforme lo decidan «los hablantes de cada país libremente», puesto que «las academias estamos para escuchar, estudiar, proponer y, sobre todo, intentar que, dentro de las variantes lógicas, prevalezca una lengua común» (Ortiz de Rozas, 2014). En el contexto de un medio de comunicación chileno, entonces, Blecua logra desplegar un discurso que a la vez reafirma una autoridad lingüística y una voluntad liberal-demo- crática, de modo que la contradicción entre neutralidad y norma debe quedar forzosamente suspendida. Esto tiene sentido si se considera que la tensión entre la regulación de la lengua y su uso efectivo por parte de los hablantes permea buena parte de las decisiones de las academias y que es constitutiva , más que de una singularidad contemporánea, de algo estruc- tural a toda tarea lexicográfica. Es sabido que el carácter necesariamente normativo de los diccionarios monolingües posee una relación compleja e inmanentemente política con la realidad del lenguaje (Lara, 1997 y 2001). Por esta razón, en el contexto de la «nueva política panhispánica» lo ver- daderamente novedoso es que la ASALE y la RAE manifiestan una postura en la que la norma se presenta como sometida al dictamen del público, im- pregnándola de legitimidad democrática (Del Valle, 2004, 2007 y 2015). De esta manera, la contradicción entre una norma bajo control académico y el mandato del uso, dominado por los hablantes, no solo aquí no se resuelve, sino que se convierte en un elemento central de la dialéctica entre las aca- demias y la sociedad general, la cual a su vez adquiere sentido únicamente si se la reinterpreta con un lenguaje demócratico-participativo. Consistentemente con este orden, el sesgo del español culto (pre- sentado como equivalente al de las clases dirigentes) así como el centralis- mo de la variedad peninsular, característicos de la perspectiva unionista de los intelectuales chilenos del xix, persisten sólidamente en las prácti- cas lexicográficas contemporáneas. Sin embargo, estos han sido reempla- zados, respectivamente, por el establecimiento de sistemas de producción

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