Panorama de estudios actuales del español en América

g a b r i e l a l v a r a d o p a v e z | 984 «Usted no lo diga»: Esbozo de ideologías lingüísticas en torno al español de Chile en medios de comunicación contemporáneos también a una fuerte disonancia social y a una serie de interrogantes: ¿Es el sonido «sh» [ ʃ ] aceptable aquí porque viene del francés? O ¿es siempre inadmisible porque prolifera entre gente sin educación? ¿No debería al- guien saber pronunciar su nombre correctamente? Y si ese nombre no es español ¿puede o debe decirse como en su lengua de origen? ¿Está di- ciendo su nombre bien , finalmente? Y si no, ¿por qué? ¿Quiere resaltar la candidata su origen europeo? O, por el contrario, ¿quiere asimilarse a las masas populares? Para zafarse de estas incómodas cuestiones en el entorno de una campaña política en la que no convenía ser percibida como irónica o des- pectiva (y menos como clasista), Michelle Bachelet al parecer optó por de- nunciarse a sí misma como siútica , admitiendo la utilización de una forma socialmente elevada de manera poco pertinente. Sin embargo, confesar esta culpabilidad solo tenía sentido para un segmento de los potenciales votantes del país, los que están informados del valor lingüístico de / ʃ / fuera de las especificidades del habla chilena, es decir, para quienes la paradoja normativa era manifiesta. Bachelet entonces admite su siutiquería para el público de las clases más pudientes a sabiendas, no obstante, de que este reconocimiento al final tendría resonancias entre votantes de todo el espectro socioeconómico, pues deja entrever con sutileza que la expresi- denta también tiene ansiedades de clase social, como todo el mundo. De modo peculiar, que Bachelet se atribuyese algunos rasgos de siutiquería (notablemente, sin señalarse a sí misma como siútica) constituyó un me- dido acto de humildad, que la posicionó al nivel del ciudadano común. En el corpus estudiado aquí el concepto de siútico aparece repeti- damente, entre otras razones, para la censura social, lo que da cuenta de que la pretensión de pertenecer a una clase más alta que la propia suele ser reprendida en el entorno sociocultural chileno, en particular si ello se manifiesta a través de la lengua. Este asunto emerge en un artículo de El Mercurio llamado «La pegajosa moda de hablar y vender con anglicis- mos» del 5 de agosto de 2012, escrito por María Soledad Ramírez. Explora la problemática de los «anglicismos innecesarios» comunes en el uso de la publicidad, del comercio e incluso del habla cotidiana. Se ejemplifica

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