Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 7 | 983 Panorama de estudios actuales del español en América aplicadas de manera autorreferencial y que a veces, incluso, se detentan con orgullo. Con ello, apuntar a alguien como siútico se torna simultánea- mente una estrategia de exclusión y un acto de afirmación identitaria: no soy siútico yo, porque ya he indicado que lo eres tú . En términos de dinámi- cas de poder simbólico, entonces, esta categoría opera doblemente: sitúa al siútico en un lugar inferior, pero es cada vez más evidente que también expone la propia necesidad de establecer y remarcar dicho lugar. En el caso del anuncio radial de Bachelet, ella incurrió en la pro- nunciación afrancesada de su nombre, articulando la grafía ⟨ ch ⟩ como / ʃ /, algo que resulta «siútico» porque evidencia una transgresión del orden simbólico de la nación. Esto ocurre debido a que dicha pronunciación im- brica de manera contradictoria dos iconizaciones que fijan estatus social a través de lo lingüístico. La primera de ellas refiere a una de las caracte- rísticas fonológicas más estigmatizadas en el país: la pronunciación de / ʃ / en lugar de /t ʃ /, que se asocia con firmeza a los estratos sociales más bajos, especialmente en Santiago (Sadowsky, 2015; Rojas, 2015). Así, pronunciar el apellido Bachelet como «bashelé» (/ba ʃ e ˈ le/) en lugar de «bachelé» (/ba- t ʃ e ˈ le/) corresponde a un índice de marginalidad, pobreza y falta de edu- cación por parte del hablante. Es indudable que estos rasgos son difícil- mente atribuibles a la expresidenta. Pero existe una segunda iconización, que en Chile circula solo entre miembros de la clase más educada, basada en el hecho de que el sonido / ʃ / resulta reconocible como común e incluso necesario cuando se hablan idiomas distintos al español, tales como el inglés, el francés o el alemán. Por lo tanto, el nombre de Michelle Bachelet es posible de pronunciar con / ʃ /, como en la lengua del que proviene, el francés. En este sentido, la pronunciación de Michelle Bachelet como «mishel bashelé» (/mi ˈʃ el ba ʃ e ˈ le/) no solo es correcta , sino que apunta al conocimiento de una lengua internacional, constituyéndose de este modo como índice de pertenencia a una élite instruida. El apellido es además indicador de un origen europeo, lo que se suele asociar a la clase dirigen- te del país. Pronunciarlo de manera foránea solo subrayaría este origen. La superposición de ambas iconizaciones causa una paradoja nor- mativa al momento de atribuir corrección idiomática, y con ello lleva

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