Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 3 7 | 981 Panorama de estudios actuales del español en América urbano-rural. Para ello, hay que cuestionar quiénes «hablan mal» y según quién, es decir, bajo qué condiciones se legitima o desautoriza el habla de determinados sujetos sociales. Es preciso además indagar sobre quiénes buscan gestionar estos mecanismos de autorización y por qué razones, así como sobre sus vínculos con modos institucionales de gestión lingüística que están localizados más allá del ámbito local y nacional. 4. El castellano en la prensa: clase social, autoridad, norma y uso Para explorar el amplio rango de cuestiones que interesan aquí, se han abordado diversos corpus, procurando una indagación etnográfico-tex- tual del objeto ideológico-lingüístico (Heller, 2011; Heller et al. , 2017; Niño-Murcia et al. , 2020). Esta es una metodología innovadora que per- mite el acceso a conocimientos nuevos a partir de la correlación de micro- fenómenos con una escala macro, interrelacionando escalas de un sistema lingüístico con amplitud y detalle al mismo tiempo, algo fundamental para el análisis de ideologías lingüísticas (Woolard, 1998; Kroskrity, 2000). Este método resuelve la impredecibilidad de los hallazgos mediante la inspec- ción etnográfica atenta y minuciosa, incorporando nuevos géneros comu- nicativos y semióticos en las búsquedas y apuntando a la transversalidad de los casos informativos (Blommaert y Rampton, 2011; Blommaert, 2014; Phyak, 2015). Mediante estos rastreos, se halló el caso del previamente mencio- nado artículo de La Tercera : «El no tan nuevo lenguaje chileno» (Opazo y Jaque, 2014). Apareció a propósito de las Fiestas Patrias (el 20 de septiem- bre de 2014) cuando el país completo se vuelca a festejar el aniversario de la nación y los medios cuestionan (y celebran) sus supuestas singularida- des. En el documento se indica que, por junio de 2013, se escuchó decir en un segmento de propaganda radial a Michelle Bachelet (expresidenta y entonces nuevamente candidata a la presidencia) su propio nombre con una pronunciación que los autores del artículo describen como «poco na- tural». Las redes sociales reaccionaron de inmediato. Un tuitero reclamó:
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