Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 7 | 975 Panorama de estudios actuales del español en América en particular al mapuche, lo que sirvió para reafirmar su estatus en tanto lengua «de civilización». Entre las clases dominantes a mediados del siglo xix, el castellano se estableció entonces como rasgo fundamental para distinguir al ciudadano chileno del indio , ajeno al proceso republicano y representado como un «bárbaro» incapaz de acoplarse a procesos histó- ricos (López, 1845; Arnoux, 2008). Pero diferenciar la nación chilena de aquella propia de «bárbaros sin historia» requería enfrentar el ineludible problema del mestizaje. En esta línea, los discursos tempranos sobre la chilenidad despliegan paralelismos entre lo racial y lo lingüístico que re- flejan sin tapujos cómo una sociedad avasalladoramente mestiza negaba o marginaba los elementos indígenas, al tiempo que ensalzaba lo europeo, una tendencia que persiste hasta hoy. De hecho, López (1845) señala sin ro- deos que el pueblo chileno es únicamente «hijo de España» y que, aunque hubo hibridación, «las cualidades esenciales del español […] an dominado en la mezcla de un modo casi exclusivo […] [y el] orijen indio está ya casi perdido […]» (pp. 36-39). La ansiedad hispanizadora, fundamentalmente racista, ha sido clave al momento de definir la identidad de la élite chilena, la cual debió situarse en un lugar intermedio, desde donde se podía sin- gularizar a la patria sin apartarla de una raigambre hispano-católica ideal. La tensión entre un modelo identitario que enfatiza a la vez un carácter europeo (irrevocablemente ajeno) y una particularidad nacional mestiza (inaceptablemente propia) explica en buena medida las configuraciones ideológicas de dicho período y la del momento contemporáneo, puesto que configura un espacio discursivo «intermedio», una zona gris, donde los grupos de poder exponen (e imponen) normatividades según sus propios intereses, al tiempo que proyectan sus ansiedades, pulsiones y anhelos. En el xix, en el debate suscitado en la negociación de este «espacio intermedio», contendieron dos tendencias ideológicas: una corriente se- paratista y otra unionista (Rojas, 2015a). La visión separatista proponía una escisión respecto de España, lo que implicaba valorizar la diferen- cia con la metrópoli e instituir una autoridad idiomática circunscrita a la nación. Esta postura, con divergencias importantes, fue propugnada por los intelectuales argentinos que residieron en Chile: Juan Bautista

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