Panorama de estudios actuales del español en América

c a p í t u l o 3 7 | 971 Panorama de estudios actuales del español en América 2. Esbozo de ideologías lingüísticas sobre el español en Chile El ideologema que afirma que «en Chile se habla mal» trae consigo una de las representaciones más informativas en torno a las dinámicas po- lítico-lingüísticas entrado el siglo xxi. A modo de ejemplo, el 20 de sep- tiembre de 2014 el diario La Tercera publicó un compacto artículo titulado «El no tan nuevo lenguaje chileno» (Opazo y Jaque, 2014). Allí se desple- garon diversas representaciones referentes a «cómo se habla en Chile», y se incluyen datos y opiniones de peritos en asuntos lingüísticos. Entre ellos están principalmente profesores y académicos universitarios, pero también un publicista; un periodista; el creador de la cuenta de Twitter @ LosChilenismos; un relator de cursos ofrecidos a españoles que migran a Chile; la creadora del blog Cuicoterapia ; una antropóloga; y el director de la Real Academia Española (RAE). Como es de esperarse, el artículo tiene por resultado la inclusión discursiva de un denso caleidoscopio ideológico, como resume la bajada de su titular: «Que nos comemos las letras, que nos cuesta decir las cosas directamente y que somos expertos en inventar pa- labras son algunas de las cosas que se dicen de la forma en que hablamos. Unas más verdad que otras, sepa que usted se expresa estupendamente y que, como el lenguaje está en permanente cambio, quizás lo que hoy cree decir bien, mañana puede sonar mal». La afirmación de que «Usted se expresa estupendamente» contrasta de manera drástica con una tradición de correctores idiomáticos que, por décadas, proliferaron en los medios hegemónicos chilenos y con el ideolo- gema proferido repetidamente de que «en Chile se hablamal». El ideologe- ma «usted habla bien» de hecho hace eco al afamado latiguillo del profesor Mario Banderas: «usted no lo diga», quien, en los momentos más álgidos de la dictadura de Pinochet, aparecía en televisión brindando directrices sobre cómo expresarse «correctamente». La performance de censura lin- güística de Banderas (iniciada siempre con un sonoro «¡No!») se convirtió en el prototipo del afán de corrección lingüística de su época y, con ello, en un recordatorio constante del hecho aparentemente indesmentible de que en Chile «se habla mal». Significativamente, los supuestos «vicios»

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