Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 3 2 | 850 Panorama de estudios actuales del español en América sobre lingüística indígena han quedado subordinadas al estudio del espa- ñol venezolano). Para aclarar la consideración sobre los dialectos traerá como referencia una larga cita de William D. Whitney, el célebre sanscri- tista y orientalista norteamericano (discípulo de Bopp y Lepsius), tomada de su libro La vida del lenguaje (1867), un autor que se anticipó en muchos aspectos a las teorías de Saussure y que influyó mucho en los colegas de su tiempo. La cita ilumina todo el espacio de la polémica y la resuelve con derroche de sabiduría y cuando Alvarado la copia la refrenda palabra por palabra como revalorización de las hablas populares (nunca dejará de asombrar la modernidad en las ideas lingüísticas de Alvarado): Lengua y dialecto, dice un filólogo, son dos nombres de una misma cosa, que se emplean según se miren desde un punto de vista o de otro. Todo cuerpo de expresiones que sirve a una sociedad, por pequeño y miserable que sea, de instrumento y de medio de comunicación del pensamiento, es una lengua, y nadie dirá que un pueblo posee un dialecto, sino que se dice que posee una lengua. Por otra parte, no hay lengua en el mundo que no podamos, sin emplear una palabra impropia, llamar dialecto, si la conside- ramos como un cuerpo de signos lingüísticos, relativamente a otro cuerpo. En el lenguaje popular, que es poco exacto, se trata de hacer distinciones de grados y de importancia entre las dos palabras, y mientras se reserva para la lengua literaria de un país el nombre de lengua, se da a las formas inferiores el de dialecto. Para el uso ordinario estas diferentes acepciones convienen bastantes, pero de otra manera no son aceptables ni forman parte de la ciencia lingüística (Alvarado, 1955, III, p. 298). Cobijado por estos principios, definirá la base de su investigación foné- tica como parte de la investigación andalucista hispánica y procederá a esbozar sus alcances. La conclusión general no puede ser más generosa en posibilidades y en certezas, pues, por una parte, encuentra nexos entre las hablas populares del continente y de la península, y, por otra, refrenda la relatividad en la noción de arcaísmo para voces que en un ámbito se usan en la lengua común, mientras que en otros solo en espacios rurales:
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