Panorama de estudios actuales del español en América
M a r i a n n e D i e c k L u i s a F e r n a n d a N a r a n j o O r o z c o Ya d i t J a c q u e l i n e G ó m e z J i m é n e z | 624 La negación en la Lengua de Señas Colombiana Sin embargo, registramos ocurrencias de la cópula negativa NO.SER (que en las realizaciones del corpus se percibe como enfática) y que se verá más adelante en 4.3.5.1, así como el uso del verbo existencial negativo NO.HABER (4.3.5.2). 4.3.2. Sacudida + -NO 4 Con una frecuencia del 19,7 % encontramos en el corpus el uso de una marca manual, interpretada como un sufijo negativo ligado al verbo, que acompaña la marca no-manual sacudida : con algunas señas verbales bi- manuales simétricas que, en su versión afirmativa, implican contacto en la punta de los dedos, cuando se quiere expresar la no realización de la ac- ción, cambia el punto de detención final (no hay contacto) y baja la mano activa, conservando esta la configuración manual (31). Interpretamos esta marca negativa como un morfema ligado ya que se conserva la raíz, repre- sentada por la configuración manual y todos los demás rasgos iniciales, como el punto de inicio de la seña, el tipo y la dirección del movimiento, menos en la parte final de la seña, que experimenta la variación formal señalada. Partimos, al igual que Naranjo Orozco (2019), de que este tipo de variaciones constituyen adiciones secuenciales demorfemas ligados en las lenguas de señas: la principal diferencia [entre fonemas y morfemas] radica en el cambio de significado que se produce al modificar uno o más componentes de una seña (configuración manual, dirección y tipo de movimiento, ubicación, expresión facial, etc.). Es decir, cuando el cambio en uno de los componen- tes varía completamente el significado de una seña, se trata de un proceso fonológico y cuando el cambio de un componente implica la conservación del significado de base contenido en la raíz y se agrega un significado adicional, ya sea léxico o gramatical (como número, persona, caso), o si se cambia la categoría gramatical de la palabra, estamos ante un proceso morfológico (Naranjo Orozco, 2019, p. 243).
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