Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 2 2 | 582 Panorama de estudios actuales del español en América hasta las que ofrecen investigaciones concretas 4 o vías de estudio desde una perspectiva teórico-metodológica global (Codita y Sánchez Méndez, 2017; Sánchez Méndez, 2018 y 2020). La implementación y el desarrollo del castellano en el espacio americano imprimió un carácter distinto a la complejidad formal y, sobre todo, semántica que experimentaron las unidades fraseológicas desde los primeros textos en romance (Codita y Sánchez Méndez, 2017). Se da por hecho que en la oralidad tenían que haberse fraguado unidades fraseológicas americanas desde muy tempra- no, siguiendo o no modelos peninsulares, con referentes claros a la idio- sincrasia geográfica, histórica y sociocultural de cada zona ultramarina. 5 No obstante, faltan todavía estudios históricos para poder fijar con docu- mentación fidedigna a partir de cuándo se establecen los primeros indi- cios que permitan establecer una fraseología hispanoamericana propia. Teniendo en cuenta que las bases institucionales y los modelos retóricos fueron los mismos en ambos lados del Atlántico, se podría sospechar que la documentación virreinal de ciertas zonas hispanoamericanas podría no haber dado lugar ― para esta época ― a un repertorio de unidades fraseológicas diferentes de las presentes en textos peninsulares. Esto, sin embargo, no quiere decir que no existan indicios de una fraseogénesis americana reflejada en la documentación archivística del periodo virrei- nal o en textos de otro tipo, que más tarde revestirá elementos singulares, sobre todo y con más ahínco, cuando cada sociedad hispanoamericana se conformará de manera distinta a la Península (Codita y Sánchez Méndez, 2017; Sánchez Méndez, 2018 y 2020). A título de ilustración, y tal como muestra Arrizabalaga (2015), la unidad fraseológica quedarse/estar a la luna de Paita se creó de manera independiente a su correspondiente pe- ninsular estar/seguir en la luna de Valencia y «ambas confluyeron en los tablados del siglo xvii como recurso de intensificación expresiva» (p. 121). 4 Rojas (2008); Arrizabalaga (2015). 5 Estos componentes idiosincrásicos son más fáciles de integrar en unidades fraseológicas de conte- nido léxico (locuciones nominales, adjetivas, verbales o adverbiales, así como en refranes), no tanto en unidades fraseológicas conexivas o gramaticales (locuciones prepositivas, conjuntivas y algunas adverbiales) (Codita y Sánchez Méndez, 2017; véanse Arrizabalaga, 2015; Alfaro Echevarría, 2021).
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