Panorama de estudios actuales del español en América
c a p í t u l o 2 1 | 555 Panorama de estudios actuales del español en América Encontré unas pieles enteras de buey abiertas por el lomo, y sostenidas por cuatro postes llenas de trigo, y que en este país llaman noques (Larrañaga, 2016, p. 29). Lejos de huir de nosotros estos caballos salvajes, que aquí conocemos con el nombre de baguales venían desde largas distancias a reconocernos (Larrañaga, 2016, p. 35). Llaman melgas a unas líneas paralelas, que en la tierra dispuesta hacen con el arado, tres y media a cuatro varas distantes unas de otras, a fin de que el sembrador se dirija por ellas para desparramar el grano con igualdad dentro de aquellas dos líneas (Pérez Castellano, 1848, p. 124). De esta forma se hace evidente la intención didáctica de los autores a la que ya se hizo referencia, a la hora de emplear vocabulario que percibían, conscientemente, como no académico. Sin embargo, también se empleaban elementos dialectales sin indi- cación alguna que los singularizara como tales: En fin a las diez nos despedimos y emprendimos nuestra marcha con direc- cion a la cuchilla para evitar arroyos y huir de las asperezas de Mahoma que nos quedaban a la derecha llevándolas a una vista (Larrañaga, 2016, p. 32). Yo deseaba reconocer unos árboles que desde lejos me parecian frutales, cosa que creía extraña, pues había advertido que ni aun en las chácaras de Santa Lucía se encontraban, y habiamucho descuido en esta parte, ceñida toda su agricultura al trigo, maíz y zapallos, pero así que llegamos conocí que [era] un bosque de talas corpulentos (Larrañaga, 2016, p. 28). Yo en vez de trapo usé algún tiempo, como mucho mejor, de una especie de espadaña suave, que aquí se cría en algunos bañados (Pérez Castellano, 1848, p. 52).
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