Panorama de estudios actuales del español en América

m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 266 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii En el siglo siguiente (xviii) los usos de estos pronombres en el área oriental siguen pautas semejantes a lo visto hasta aquí: a. Claramente predominan las formas etimológicas lo / la / los / las , 11 aunque la tendencia leísta sigue existiendo; es de destacar algún caso de leísmo femenino: Me dio un cajonsito cubierto en pellejo prieto y me dijo que le ayu- dase a desir dosientas sinquenta y cuatro misas [Zapata, 1768]. Haviendo sabido que frai Cayetano tenía a Carlos Amabasi de los cabellos, se determinaron a defender le del Padre, quitárselo [Exaltación, 1769]. Y como él havía oydo que le mandava buscar ocultamente, ensendío en ravia me reprehendió en medio de la plaza [S. Martín, 1769]. Agarrado de dicha tutuma, se tendió en el suelo voca arriva man- dando que todos le imitasen [Simón, 1770]. Visitó el altar maior el q ua l le halló con frontal, ara forrada, y demás paños con el aseo necesario [Pallares, 1758]. Y haviéndole dicho al portugués, «este paño de Castilla le ha com- prado a Salas», y me respondió que quería cambiár con el dicho este verde [Magdalena II, 1787]. Si saben, que el d ic ho cura maltrata de obra o de palabra a sus fe- ligreses, no tratándo les con amor [...] Así con los enfermos siendo llamado para aiudar les , como con las chriaturas para bautisarlas [...] o les obliga contra su voluntad [Pallares, 1758]. 11 Hubo de atropellarme el respeto el d ic ho negro [...] y habiéndo lo preso y puésto lo en prisiones, a la media noche pasó a la cárcel el d ic ho don Juan Antonio de Lera dando de palos al carselero [...] asta que vino el vicario y oiéndo lo [...] para acallar lo se bio presisado [...] a prender lo como lo tiene [Lera, 1760]. Salí haser llamar al yndio Diego castellanista, y acometió a huir procure lo atajar y lo sugeté del cabello para que no se me fuese [Tudela, 1769]. Y el yndio o yndios que aportaren por sus pampas lo a de matar a azotes, como lo ha hecho tres veses con esta, quitándoles el pelo y los suelta tan sumamente dañados de sus manos que tengo el travajo de curar los a cada paso [Buitrón, 1769]. A estos tales no los llamo curas de almas, sino lobos carnizeros, que las que no matan con las obras, las matan con el mal exemplo [Borja, 1769]. Las medallas, la seda, el hilo me las remitió mi ermanito de S an ta Cruz [Magdalena, 1768].

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