Panorama de estudios actuales del español en América
m a r í a c r i s t i n a e g i d o f e r n á n d e z | 252 Usos pronominales átonos en el español oriental boliviano de los siglos xvii y xviii 3.3. Un aspecto importante en el que fijar la atención es la posición que ocupa el pronombre respecto al verbo. Si en el siglo xvi es posible encontrar al- ternancia entre anteposición o posposición en el español de ambos lados del Atlántico, 5 Nieuwenhuijsen (2006, pp. 1379-1397) señala que en el seis- cientos la posición del pronombre se hace fija como antepuesto al verbo en las formas finitas. El único contexto en el que se sigue manteniendo pospuesto es en inicial absoluto de frase. El uso que se observa en los ejemplos que se muestran corresponde, en su mayoría, al esperable para el siglo xvii (antepuesto con las formas finitas y pospuesto con las no personales). No obstante, se encuentran algunos casos con formas en pasado en los que se pospone el pronom- bre sin que el contexto de inicio absoluto de frase lo justifique; varios de ellos pertenecen al mismo autor (F. F. del Rosario), quien manifiesta una acusada tendencia por este orden —quizá ya algo obsoleto— también en otras construcciones pronominales: desnudose el primero y quedándose en camisa y calçones blancos [...] arrojose al río; Curámonos como mejor pudimos; subime en un árbol, etc. Pero no es el único caso, en el último tercio del siglo xviii (1769) aparece un « Lebantose por fin este indio» que, aunque muy tardío, estaría aún justificado por ser inicio de frase. En los usos pronominales que se analizarán en las siguientes páginas se veránmás casos que presentan esta misma tendencia. REFLEXIVOS RECÍPROCOS V-pr. Pr.-v. V-pr. Pr.-v. XVII-XVIII Pasado 4/ 16,6% 20/ 83,3% ----------- 3/ 100% No pasado -------- 4/100% ----------- 1/ 100% Infinitivo 10/100% ---------- ----------- --------- Gerundio 2/ 100% ---------- ----------- --------- TOTAL 40 4 5 Bogard (2006, pp. 807-808), en su análisis para estas construcciones (sentidos reflexivo y recíproco) en el s. xvi —sobre el Lazarillo y un texto novohispano—, señala que las formas de pasado se dividen entre los esquemas (V-se) / (se-V) casi al 50%, las de no pasado prefieren (se-V), pero un 24% de los casos presentan (V-se). En cuanto a las formas no personales destaca el 29% de infinitivos con (se-V).
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